DOÑA MATILDE. Que como una erupción volcánica.... DON EDUARDO. Pero Matilde, si su papá de usted.... DOÑA MATILDE. Calle usted; no me distraiga ... se apoderó de mi pobre corazón, que estaba indefenso ... que no había hasta entonces amado.... DON PEDRO. Si me dejarás meter baza....

DOÑA MATILDE. ¿Pues por qué no me decías que D. Eduardo estaba ya esperándome? BRUNO. Porque ... porque ... bueno estoy yo ahora para decir el porqué de nada, y si me sangraran.... DOÑA MATILDE. En suma, ¿quieres o no quieres abrir la reja? DOÑA MATILDE. Pon luego una silla. BRUNO. Pongo una silla. DOÑA MATILDE. ¿Y está ya D. Eduardo? BRUNO. Le estoy tocando con la mano la copa del sombrero.

"Complicated and opposing, are they? Okay, if you want to look at it that way," he retorted. "Well, you can't exactly say that you weren't in Heaven, can you?" "Si' estaba alli tambien. She spoke to his dark Brazilian skin. She spoke to all of his Morris codes and secret languages that she understood all and had contempt for everything that he was.

Esto me indica que ha nacido y se ha revelado la conciencia de ese derecho en la mujer filipina y no necesito más; no necesito contar el número y la clase de las que están en esa condición. Rizal en su tiempo al abogar por los derechos políticos de nuestra raza, estaba con muy pocos compañeros; en la mayoría de sus compatriotas, la conciencia de esos derechos estaba dormida.

BRUNO. Sin contar que el día menos pensado nos va a dar usted un susto con la luz y la cortina. DOÑA MATILDE. Mira, Bruno, que estás muy pesado. BRUNO. Siempre las verdades pesan, señorita, amargan y se indigestan. DOÑA MATILDE. Qué disparate, sino que anoche cabalmente ni siquiera hojeé un libro. Buena estaba yo para lecturas. BRUNO. ¿Estuvo usted mala, eh?

Luis de Leon le respondió que en lo de confesion le parescia que decia una herejía, y que entonces este declarante le dijo que quitase allá tal libro y tal revelacion como decia; y que con esto no le dijo mas el dicho fray Luis de Leon; y que despues formó este declarante escrúpulo si estaba obligado á denunciar de aquello que le habia dicho, y que lo preguntó á dos personas de ciencia y consciencia, religiosos de su órden, y le dijeron que ;... Y este declarante determinado de denunciar, preguntó al dicho Fray Luis de Leon á solas por el dicho Arias Montano que le habia dado el dicho libro, que si era buen cristiano; que el dicho Fr.

El sabía en conciencia que su patria estaba oprimida, que defendía una causa justa, que abogaba por los derechos de sus conciudadanos y no se paraba a reflexionar si sus conciudadanos tenían o no la conciencia de sus derechos.

DOÑA MATILDE. Ay, no lo que tengo ... pero ... no, no me siento muy buena.... ¡Ay! ¡Si se pudiera lavar con guantes de encerado! ¡Qué se ha de poder! ¡Luego cásese usted para estar todo el día sola! ¡Paciencia¡ ¡Picaros autores! dejarse precisamente en el tintero lo que las pobres habían tenido que trabajar entre sus cuatro paredes!... y ello ninguna tenía criada ... como yo ... y habían tenido todas que empezar cada mañana por levantar sus camas ... como yo voy a levantar la mía ... porque si yo no la levanto ... vamos allá ... ¡aquella Juana si que despachaba en casa todas estas cosas en un santiamén! como que estaba acostumbrada ... y yo desgraciadamente no lo estoy.... ¡Lo que pesa el colchón!

Y á todo lo que agora me puedo acordar, me parece que estaba conmigo entonces el padre fray Bartolomé de Carranza, y que me preguntó por qué quemaba aquello, y se lo dije.

DOÑA MATILDE. ¿Sueño por ventura? ¡Es ésta aquella Clementina tan sentimental, de cuya amistad estaba yo tan segura! ¡Cómo me ha tratado con su aire de protección!... ¡peor que el casero con su grosería! y compró el vestido sólo por darme en ojos ... porque vió que me gustaba, y que ... ¡ah si yo hubiera tenido ochocientos reales! , ¡cuándo volveré yo a tener ochocientos reales!