DOÑA MATILDE. Ay, no lo que tengo ... pero ... no, no me siento muy buena.... ¡Ay! ¡Si se pudiera lavar con guantes de encerado! ¡Qué se ha de poder! ¡Luego cásese usted para estar todo el día sola! ¡Paciencia¡ ¡Picaros autores! dejarse precisamente en el tintero lo que las pobres habían tenido que trabajar entre sus cuatro paredes!... y ello ninguna tenía criada ... como yo ... y habían tenido todas que empezar cada mañana por levantar sus camas ... como yo voy a levantar la mía ... porque si yo no la levanto ... vamos allá ... ¡aquella Juana si que despachaba en casa todas estas cosas en un santiamén! como que estaba acostumbrada ... y yo desgraciadamente no lo estoy.... ¡Lo que pesa el colchón!

Se vera VM. que yo no escribo Portugues ni aun lo hablo, pero, haviendo aprendido el Castellano, no nos faltara medio de communicar y tener conversacion. Ruego se escuse esta carta escrita sin tinta, porque un Indio dexo caer mi tintero y quebrose. Dios le de a VM. muchos anos de salud. Entretanto, tengo el honor de ser Su mas obedeciente servidor, Incertus, quo fata ferant, ubi sistere detur.

BRUNO. Me echó con cajas destempladas, y.... DON EDUARDO. ¿Tampoco quiere verme? BRUNO. Tampoco. Voto va ... ¿Qué haré? si tuviera papel y tintero ... quizá cuatro renglones ... bien torcidos, como si me temblara el pulso ... y cuatro expresiones bien campanudas ... bien misteriosas.... BRUNO. Dijo que nada tenía que añadir ni quitar a lo que la carta rezaba....

DON EDUARDO. Allí creo hay uno y otro. BRUNO. Y que de consiguiente era inútil que ustedes se hablasen. "Matilde ..." sin adjetivo; cuando uno está muy agitado deben dejarse los adjetivos en el tintero. BRUNO. ¿Qué escribirá? DON EDUARDO. "¡¡Matilde!!" Dos signos de admiración ... "no tema usted que la importune, no...." Este segundo "no" vale un Perú.