La mujer instruída no se ha transformado en la marisabidilla, la fatua criatura forjada por la imaginación de algunos, ni siquiera ha perdido ninguno de sus encantos femeninos porque razone y discuta con el hombre sobre toda clase de materias; antes bien, a causa de ello, parece que encontramos en ella mayor gracia y encanto, porque nos comprende mejor y sabe hacerse comprender mejor.

DOÑA MATILDE. Oh, no, por lo que es eso, puede estar usted bien satisfecho ... ni siquiera me he vuelto a acordar de que hay hombres en este mundo, desde ayer que creí necesario el desengañar a usted. DON EDUARDO. Siempre es ése un consuelo ... aunque por otra parte, si usted podía ser dichosa con otro hombre ¿por qué no me había de alegrar? ¡Ah!

Mds. señalaren, y para decir misa en esta sala siquiera de quince en quince días, en lo cual Vs. Mds. harán gran servicio á Dios, y á darán grandísimo consuelo. This is from a document which was handed in by Luis de Leon at Valladolid on March 12, 1575. An order was made that this document should be forwarded to the Supreme Inquisition.

Todas las clases o grupos sociales tienen derecho a ser representados en las legislaturas para trabajar por las leyes que afectan a sus intereses; los comerciantes pueden eligir a uno de ellos, lo mismo los agricultores, los obreros y los industriales; pero a las mujeres, que no son meramente un grupo sino un compuesto de grupos, con representar la mitad de un país, con propios intereses que sostener no sólo en relación a su sexo sino también en relación a su situación dentro de la familia, no se les permite votar y por tanto no se les permite tener una representación que sostenga aquellas leyes o medidas necesarias para su protección y mejoramiento. ¿Es esto justo? ¿Es siquiera moral?

"Ya que las condenas de amor no admiten apelación, y que no es culpa de usted el que yo no haya sabido agradarla;" Punto y coma ... "pero al menos que la vea yo a usted hoy, que la vea a usted siquiera otra vez, antes que nos separe para siempre el océano...." ¡No vaya a parecerla todavía poco el océano!... "el océano o la eternidad...." Ahora que hay tierra de por medio ... nada de firma ... ni de sobre.... Bruno, entre usted este papel a doña Matilde.

DOÑA MATILDE. ¡Qué descuido el tuyo!... no tener siquiera un bocado de pan en casa. DON EDUARDO. Como nunca tienes apetito en semejantes días.... DOÑA MATILDE. Ya, pero ... ¿y ? DON EDUARDO. Oh, lo que es por no te inquietes, y si no te enfadaras te confesaría.... DOÑA MATILDE. ¿Qué?

Quisiéramos equivocarnos, pero el carácter de la protagonista nos parece por lo menos llevado a un punto de exageración tal, que sería imposible hallar en el mundo un original siquiera que se le aproximase.

DOÑA MATILDE. No; ciertamente que no ... con todo hay ocasiones en que uno debe estar tan absorbido, que necesariamente olvida cosas tan vulgares como el almorzar y el comer. A lo menos yo hablo por , y puedo asegurar a usted que ni siquiera ha pasado esta mañana por mi cabeza el que había cacao en Caracas. ¡Ay, Eduardo, está usted demasiado tranquilo!