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Actualizado: 26 de octubre de 2025
De pronto, como con repentina sonrisa del cielo, el sol hizo una especie de irrupción en la tenebrosa selva, derramando un torrente de esplendor, alegrando cada hoja verde, convirtiendo las amarillentas en doradas, y brillando entre los negruzcos troncos de los solemnes árboles. Los objetos, que hasta entonces habían esparcido solamente sombras, eran ahora cuerpos luminosos.
Y casi al tiempo mismo advirtió otra cosa, que le cuajó la sangre de horror: en las muñecas de la señora de Moscoso se percibía una señal circular, amoratada, oscura.... Con lucidez repentina, el capellán retrocedió dos años, escuchó de nuevo los quejidos de una mujer maltratada a culatazos, recordó la cocina, el hombre furioso.... Completamente fuera de sí, dejó caer las sacras y tomó las manos de Nucha para convencerse de que, en efecto, existía la siniestra señal....
El marqués llevaba junto a él a sus hijas, que eran de corta edad, y el animal olisqueaba las blancas faldillas de las pequeñas, agarradas temerosamente a las piernas de su padre, hasta que, con la repentina audacia de la niñez, acababan rascándole el hocico. «¡Echate, Coronel!» Coronel descansaba sobre sus patas dobladas, y la familia sentábase en sus costillares, agitados por el ru-ru de fuelle de su poderosa respiración...
No prosiguió Catalina con repentina energía, eso puede que te plazca a ti; pero yo me vuelvo como he venido, por la ventana, o bien me quedo en este mismo lugar. Y cayó repentinamente sobre Carolina, que lloraba sobre un montón de nieve, y la sacudió con fuerza. Luego dormirás. ¡Chito! ¡Callemos! ¿qué es eso?
Pero en el momento en que, al contemplarlo, iba a sumergirme en mis visiones románticas, se puso a bostezar terriblemente, de tal modo que volví a caer repentina y bruscamente en la prosa. ¡Pero no nos vamos a quedar aquí, mi señor primo! No seas loca, chiquilla dijo él cerrando los ojos. Haz como yo, vamos a dormir.
Y con repentina confianza, deseaba lo mismo que su amante, un casamiento que consolidaría su felicidad. El egoísmo del amor estallaba en María Teresa con deseos crueles. ¡Ay, cuándo se morirá Joaquín!... ¡Para lo que sirve en el mundo!
426 ¡Cuantas veces al cruzar en esa inmensa llanura, al verse en tal desventura y tan lejos de los suyos, se tira uno entre los yuyos a llorar con amargura! 427 En la orilla de un arroyo solitario lo pasaba, en mil cosas cavilaba y, a una güelta repentina, se me hacía ver a mi china o escuchar que me llamaba.
El favorito, Pablo, la sintió todo lo profundamente que él podía sentir algo en el mundo. Es fama que, algunos días después del suceso, vió al último potro que había comprado alcanzarse en el trote, y no le afectó gran cosa. Pero en quien hizo sobre todo aquella repentina muerte un efecto extraño y terrible, fué en Venturita.
También estoy bien al tanto de las circunstancias en que se conocieron y de la bondad y caridad de ustedes para con mi amigo muerto y su hija; en una palabra, él me lo contó todo, porque no tenía secretos para mí. Sin embargo, ustedes, por su parte continuó, mirándonos con su solo ojo azul, deben haber considerado su repentina fortuna como un completo misterio. Así ha sido, ciertamente observé.
El excelentísimo Martínez, el colosal buey Apis, vino al punto a destacarse entre ellos, presentándole con una mano su imprudente carta, echándole la otra al pescuezo para conducirle sin piedad al Saladero... Villamelón pensó morir del susto, porque a su carta, y sólo a su carta, como muy bien le había profetizado el día antes Currita, podía atribuir la repentina llegada de la policía.
Palabra del Dia
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