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Por su parte, Silas volvió a su casa, sintiendo no haber encontrado a William para saber el motivo de su ausencia. Pero a eso de las seis de la mañana, cuando pensaba en ir a buscar a su amigo, llegó William, y el pastor junto con él. Iban a invitar a Marner para que fuera al Patio de la Linterna, a la asamblea de los miembros de la congregación.

¿Cómo sabéis vos lo de las cartas? repitió doña Clara. Yo, señora... como tengo mujer... como tengo una hija... ¿Pero qué tienen que ver en esto vuestra mujer y vuestra hija? Tienen... porque me obligan á pensar en ser rico... ¿Pero no me comprendéis? ¡no os pregunto eso! ¡nada me importa eso! Es que, señora, como quiero ser rico, trato con ese Gabriel Cornejo.

No señor, allí se cantaba clarito lo que somos, paz, libertad, trabajo, honradez y la cara y las manos muy limpias. Dime una cosa, mujer. Más que sean dos. ¿Y qué significa eso de república federal? Significa... ¿qué ha de significar, repelo? Lo que predicaron esos. Pero no me hice bien de cargo.... ¿Qué más tiene eso que el gobierno que hay ahora?

Yo no puedo entrar en tu familia sino con una condición: tu reconciliación con Lotario Pütz. Si te niegas, tendré que romper mi compromiso. Eso le puso blandito. ¡Qué cabeza hueca! dijo; no hay medio de hablar de sentimientos contigo.

Quiero que mientras yo esté fuera veas a Engracia con frecuencia, y que si necesita algo se lo des; yo te dejaré cuartos... En fin, que sepa yo lo que hace. ¡Está más guapa! Corriente: haré eso y todo lo que me encargues. Nada más: no tengo persona de mayor confianza que .

Después se enderezó; y mirando valientemente a los ojos mismos, grandes, negros y melancólicos, de su interlocutor, respondiole: En eso de rumores públicos, ¡es tan difícil saber a qué atenerse! ¡Se abusa tanto de ellos!... A Cristo le crucificaron, conque figúrese usted. Y Ángel tuvo que sonreírse, porque a ello le obligaron esta salida y la singular expresión de que fue acompañada.

Por último, la Bolsa, el Banco nacional y los monumentos de las plazas de Lóndres revelan todo lo que hay de opulencia y de gloria, de culto á la riqueza y al patriotismo en ésa nacion maravillosa. Todo eso es magnífico, y á cada uno de esos monumentos consagraré algunas pinceladas.

Porque no les extrañará a ustedes que les diga que el número de feas es allí mucho mayor que el de hermosas. ¡Bah! ¡bah! En Madrid es donde se encuentran las mujeres más bonitas y, sobre todo, más elegantes. Eso ya es otra cosa: elegantes, ; pero bonitas, no paso por ello. Pues aunque usted no pase.

No digo eso, pero aun asimismo... si fuéramos a compulsar enseñanzas acaso los maquinistas ¡y como ellos tantos otros! no sacaran la peor parte... ¡No digas barbaridades!...

Te haces encontradizo con ella... Para eso es menester que te levantes un día temprano... Ya sabes que va a misa a San Alberto... Le dices que has estado, con cualquier motivo... conmigo, por ejemplo, en el colegio del Corazón de María, que has hablado con Gloria y que consideras que no debe permanecer en el convento por esto y lo otro... Que no tiene vocación de monja, y que sería cargo de conciencia tenerla allí contra su gusto.