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23 y vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros. 27 En aquel día se abrirá tu boca [para hablar] con el escapado, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo [soy] el SE

Acercaos á ver á esa supuesta fiera en su caverna: no solo no hallareis en el semblante de Abde-r-rahman el ceño torvo y la pupila sangrienta, sino que su persona, su gesto, sus ademanes, sus palabras, su vivir y todo lo suyo, os cautivarán el corazon.

39 Mas yo os digo: No resistáis con mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; 40 y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.

Item digo os, que ši dos de vošotros conšintieren en la tierra, de toda coša que pidieren, šerleshá hecho por mi Padre ÿ eštá en los cielos. Porque donde eštan dos o tres congregados en mi nombre, alli eštoy en medio deellos. Entõces Pedro llegandoše

En fin, quien primero habló fue una de las dos zagalas, que dijo a don Quijote: -Detened, señor caballero, el paso, y no rompáis las redes, que no para daño vuestro, sino para nuestro pasatiempo, ahí están tendidas; y, porque que nos habéis de preguntar para qué se han puesto y quién somos, os lo quiero decir en breves palabras.

Pueblo sin caracter, nacion sin libertad; todo en vosotros será prestado hasta los mismos defectos. ¡Pedís españolizacion y no palideceis de vergüenza cuando os la niegan!

Cada año os haré una fiesta Por señal de mi alegría. ¡Oh bien sufrido tormento! ¡Oh bien lograda esperanza, Bien fundada confianza, Bien nacido pensamiento! Alegres pesares míos, Discreta y justa porfía, Cuerda y famosa osadía, Venturosos desvaríos.

Sin embargo observó madama Scott, ¡no ser dueño de , tener siempre que obedecer!... Eso tal vez es lo que más me agrada. No hay nada más fácil que obedecer, y, además, aprender a obedecer es aprender a mandar. ¡Oh, cuán cierto debe ser lo que decís! , sin duda, pero lo que no os dice es que él es el oficial más distinguido de su regimiento, y que... ¡Padrino, por Dios!

Lo gracioso era que no me dejaban salir de allí, y a cada rato me decían so, so, so. Un sot dijo el diplomático . Pues sospecho que os llamaron tonto. ¡Oh iniquidad de la nación francesa! ¡Vea usted, Sr. D. Paco, lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... ¿Y no les dió usted un par de sablazos?

Pues bien, ese hombre que está ahí reducido á la nada, aniquilado, ese hombre es el cocinero de su majestad. No os comprendo. Doña Clara vive en palacio. ¿Y qué?... Un plato de las cocinas del rey, puede bajar al aposento de doña Clara. ¡Oh! ¡! ¡es verdad! ¡yo me vengaré del desamor de don Juan!