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De la misma cantera proceden el derrengado y malicioso Arcediano, a quien por mal nombre llaman Glocester, el Arcipreste don Cayetano Ripamilán, el beneficiado D. Custodio, y el propio Obispo de la diócesis, orador ardiente y asceta.

En España dábanlas el nombre de plañidoras; pero en estos reinos del Perú se les bautizó con el de doloridas o lloronas.

Las prevenciones de los nobles realistas contra el nombre de los Orleans, son injustas, extremadas y, como si dijéramos, han sido infiltradas en la sangre de padres a hijos.

Porque polvo eres, y al polvo serás tornado. 20 Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes. 21 Y el SE

Una barrica antiquísima, completamente aislada, como si el roce con las otras pudiera despanzurrarla, exhibía el venerable nombre de Noé. Era la mayor antigüedad de la casa: se remontaba a mediados del siglo XVIII y el primero de los Dupont la había adquirido ya como una reliquia.

Pasó a la sala, donde el insigne portugués estaba ya instalado, en un sillón de seda amarilla, gastadísima, con los flecos deshilachados. Muy señora mía... Servidora de usted... Al nombre de Portas, misia Casilda se animó. ¡Ah, es usted el señor de Portas! Pues precisamente iba yo a su casa ahora.

Si a esa reja te asomaras y a Leonor vieras aquí, tuvieras piedad de y de mi amor no dudaras. Aquí te buscan mis ojos, a la luz de las estrellas, y oigo, a par de tus querellas, el rumor de los cerrojos. Y oigo en tu labio mi nombre con mil suspiros también. UNA VOZ, dentro. Hagan bien para hacer bien por el alma de este hombre.

Nicephoro Gregoras dice, que Almugavar es nombre que dan á toda su infantería los Latinos; así llaman los Griegos á todas las naciones que tienen á su Poniente, pero no hay para que contradecir con razones falsedad tan manifiesta, y más contra un autor tan poco advertido en nuestras cosas como Nicephoro.

Este muchacho era muy bonito, pero demasiado pequeño; con lo que Momo le hacía rabiar frecuentemente llamándolo Francisco de Anís, en lugar de Francisco de Asís, que era su verdadero nombre.

9 Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: El SE

Palabra del Dia

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