El negociante cuidadoso que de vencimiento en vencimiento ha logrado salvar la nave do guarda el porvenir de la familia, la víctima administrativa, el empleado que gasta su salud con la injusticia y tiranía de las oficinas, todos esos cautivos han roto sus cadenas, y en tan fugaz descanso, su adorada y tierna familia quisiera resacirles de los trabajos pasados, á fuerza de solicitudes.

El júbilo, la alegría nerviosa que comunica la esperanza del placer, brillaba en todos los ojos. Al fin los alguaciles salieron a despejar, y los aficionados del redondel se fueron retirando hasta dejarlo enteramente libre. Enrique y Miguel, que habían estado en los patios interiores hablando un momento con el Cigarrero y su cuadrilla, también fueron a ocupar los respectivos asientos.

Olvidábaseme de decir que así como Monipodio bajó, al punto todos los que aguardándole estaban le hicieron una profunda y larga reverencia, excepto los dos bravos, que a medio mogate, como entre ellos se dice, le quitaron los capelos, y luego volvieron a su paseo por una parte del patio, y por la otra se paseaba Monipodio, el cual preguntó a los nuevos el ejercicio, la patria y padres.

UN CAMPESINO. Para usted y para todos, señor marino. EL MARINO. Para más ¡por Santiago! ¿No estaba yo a bordo del guardacosta que le dio caza? MUCHAS VOCES. ¡Cómo, señor! ¡Usted asistió a ese espantoso combate! ¡Virgen santa! ¡y aun vive! EL MARINO. Afortunadamente habíamos comulgado la víspera; a no ser por eso el demonio nos hubiera arrastrado al fondo del infierno.

Pero mas que todo nos interesó un libro ó registro de excursionistas, mueble infalible en todos los sitios de esa clase, como en los museos, las bibliotecas y otros establecimientos públicos y privados de las ciudades.

11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 13 porque todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo. 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? 16 Mas no todos obedecen al Evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Luego la fe es por el oír; y el oído, por la palabra del Cristo. 18 Mas digo: ¿No han oído?

Todos somos del mismo tronco decía con orgullo . Todos vinimos a la conquista de Toledo con el buen rey Alfonso VI. Sólo que unos Luna le tomaron gusto a matar moros, y fueron señores y conquistaron castillos, y otros, mis abuelos, quedaron al servicio de la catedral, como fervorosos cristianos que eran.

Le aferraré por las orejas a ese título que Italia disputa a España! ¡Lo arrastraré del juzgado de primera instancia al más alto tribunal; haré que lo impriman en todos los periódicos; será la comidilla de las tabernas de París; lo haré publicar en las Pequeñas causas célebres, y la condesa vieja reventará de rabia! ¡Y ya pueden decir los abogados y sentenciar los jueces!

El corazón quedó un tanto sosegado, pero en cambio todos los músculos o tendones de la atribulada señora empezaron a contraerse con fuertes dolores, impidiéndole por algunos meses servirse en absoluto de sus miembros, dejándola reducida al cabo, como gran mejoría, a caminar apoyada en su marido o en una de sus hijas.

Si es Luz, a la luz resiste todo hombre que le impide salir en público para lumbre y alegría de todos; y tinieblas se debe llamar y mentira, porque a la luz y a la verdad no resiste ni pone impedimento, sino la tiniebla y mentira.