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Que en la tregua Alfonso afloja, y ya blanden la cuchilla, en las quebradas de Loja, con gentes de la Cruz Roja, los Infantes de Castilla. En tanto el sol apresura su ocaso, y con largos brillos en las cúpulas fulgura de Granada, que en la altura muestra sus fuertes castillos. Por un sendero que al soto baja un bello jóven gallardo avanza.

Los patriotas, por su parte, no anduvieron cortos en la respuesta, y lanzaron sobre las fortalezas 20.327 balas de cañón, 317 bombas e incalculable cantidad de metralla. Al principiarse el sitio contaba Rodil en los castillos una guarnición de 2.800 soldados, y el día de la capitulación sólo tuvo 376 hombres en estado de manejar un arma.

No se declaraba a misma cuál de los castillos por ella levantados era el que más le agradaba. Lo que no podía menos de reconocer era que la faena de levantarlos y de •derribarlos la deleitaba no poco. Poldy buscaba la soledad entonces más que nunca. En las conversaciones con su hermano, con su madre y con su aya, se mostraba distraída.

Desgraciadamente para las dos hermanas, Yégof había establecido hacía muchos años su residencia de invierno en la caverna de Luitprandt. De allí partía en la primavera para visitar sus innumerables castillos y pasar revista a sus leales hasta Geiersteid, en el Hundsrück.

Es que anoche mi tío, mi padre y yo no dormimos; estuvimos formando proyectos de familia y haciendo castillos en el aire toda la noche.... ¿Por qué callas?, ¿por qué no dices nada?... ¿No estás también alegre como yo? La Nela miró a la señorita, oponiendo débil resistencia a la dulce mano que la conducía. Sigue... ¿qué tienes? Me miras de un modo particular, Nela.

Si quiere usted mis dos comedias, mis folletos sobre la Unión ibérica y sobre la Organización de los bomberos en Suiza, mi obra de los Castillos, todo está a su disposición. Diez ejemplares de cada cosa para que hagan lotes en una tómbola. ¿Lo ven ustedes? Cae el maná, cae. Si en estas cosas no hay más que ponerse a ello... Mi amigo Baldomero también dará algo.

Daban la guarda a uno y otro lado de la puerta dos maniquíes vestidos de reyes de armas del siglo XVI, con gigantescas adargas y dalmáticas auténticas de terciopelo morado, bordadas de castillos y leones, y frente por frente, en el otro extremo de la pieza, y en una especie de ancha, alta y profunda hornacina, a que se subía por tres gradas de mármol blanco, había un diván turco, cubierto el pavimento por legítima alfombra de Persia y mullidos almohadones de raso y terciopelo, y decorados el techo y las paredes con mosaicos romanos y de Pompeya, bajos relieves egipcios y brillantes azulejos moriscos.

Precisamente Nicolás fue quien metió a Juan Pablo por el aro carlista, prometiéndole villas y castillos. Habíale dado recomendaciones para elevadas personas del Cuartel Real y para unos clérigos de caballería que residían en Bayona. Pero nada, como digo, se habló en la mesa.

La encontré muchas veces en tertulias aristocráticas y en castillos adonde habíamos sido invitados. Al fin nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy elegante, pero muy cara. Calló un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en Robledo este resumen de su vida. Pero el español permaneció silencioso, queriendo saber más.

Había desaparecido la primitiva sencillez de las habitaciones en los castillos, debido en parte al deseo de proporcionar mayores comodidades á las damas y sobre todo al ejemplo de los cruzados, que habían traído de Oriente el lujo y las riquezas incompatibles con la vida incómoda y mezquina de las fortalezas feudales.

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