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El pueblo, en el caso de que tratamos, no podía justificar su prevención contra Rogerio Chillingworth con razones ningunas dignas de refutarse.

"Apenas hube acabado de decir estas razones, cuando se oyó el murmureo por todas las barcas, procedido de que unos con otros se aconsejaban de lo que harían, y entre todos salió una voz que dijo: "Embárcate, generoso huésped, y nuestro capitán y nuestra guía, que todos te seguiremos."

Todo fue inútil. La joven opuso razones a razones y un silencio firme y obstinado a las súplicas salpicadas de ternezas de su amante.

Enrique declara solemnemente que su casamiento con Catalina es nulo, y que su hija María será la heredera legítima de la corona de Inglaterra. Dice, al terminar, que la cabeza de cualquiera, que no encuentre bastante sólidas las razones que le asisten para el divorcio, será separada inmediatamente del tronco. Carlos, asustado, lleva precipitadamente esta noticia á la corte de Francia.

¡No! prorrumpió el joven, levantándose de un salto y casi en actitud de desafío. ¡No es así! ¡Yo no puedo creerlo, jamás lo creeré!... Esas fueron sus ideas, cierto; pero sobre sus ideas de muerte, más alto, más potente, debía estar y estuvo, el pensamiento de la vida y del amor. A tampoco me habría costado nada darme la muerte antes de conocerla. Yo tenía razones para odiar la existencia...

-Pues yo -dijo el lacayo- soy temeroso de mi conciencia, y pondríala en gran cargo si pasase adelante en esta batalla; y así, digo que yo me doy por vencido y que quiero casarme luego con aquella señora. Quedó admirado el maese de campo de las razones de Tosilos; y, como era uno de los sabidores de la máquina de aquel caso, no le supo responder palabra.

Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve, renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastará con el sueldo. Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada día hallaba más razones para adorar aquel hijo modelo.

Ya se disponía saltando a recibirla, cuando María, oyendo las razones lastimosas de Gerif, anudada de dolor la garganta, y ahogando el pecho con mil suspiros y angustias, vacila y se detiene, y olvidada de todo, resuelve volver al querido tío, abrazarlo y no desampararlo. Tales quejas le habrían quebrantado un pecho que tuviese de pedernal, no que el suyo tan lleno de agradecimiento y piedad.

Mucho os agradecemos la oferta, repuso el magistrado, pero no veo cómo podáis triunfar con vuestro único barco sobre las dos poderosas galeras corsarias, al paso que con vuestros arqueros en los muros de Lepe fácil os sería dar á los piratas una lección sangrienta. Ya os he dicho mis razones para no detenerme aquí.

Ese asunto le es a usted antipático y voy a tratar de reemplazar a usted. Creo continuó, mirando a la Sarcicourt, que una de las primeras razones que impulsan al celibato es la abnegación. ¡La abnegación! exclamó la Roubinet con todo el ardor de una persona que nunca ha sabido lo que es eso. ¡Qué poesía en ese motivo!... ¡Qué suavidad!... Hay muchos géneros de abnegación hizo observar Genoveva.

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