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El quería que nos fuéramos los dos, dejando a Allen; en cambio, Allen había pensado en abandonar a Ugarte. Yo hubiese preferido ir con Allen y dejar a Ugarte; pero ya éste me daba lástima. -Creo que lo mejor-les dije a uno y a otro-es que cada cual tire por su lado, y luego nos reuniremos en Francia. -No, no; eso no.

El profesor, interpretando erróneamente la aprobación muda de aquel joven que hasta entonces le había escuchado con sonrisa hostil, añadió: Hora es ya de hacer en Francia el ensayo de la cultura alemana, implantándola como vencedores.

La refinada Francia y la positiva Inglaterra hacen girar sus alambres eléctricos por larguísimas series de postes artificiales, barnizados y llenos de piezas de loza ó cristal que aislan el fluido y separan los alambres.

Al separarse del muelle el vapor-paquete que me conducía á Francia, sentí una triple sensación profunda, que me mantuvo por mas de una hora sobre el puente, preocupado y en silenciosa contemplacion. Por una singular fortuna, el canal de la Mancha estaba tranquilo y luminoso como un lago terrestre, reposando bajo la luz apacible de la luna.

Le da porque todas nos parecemos a... no quién... a los emperadores de Francia... En fin, dejarlo. ¿Estoy en el palacio de la plaza del Ángel? dijo Ponte examinando la mísera alcoba con extraviados ojos. , señor... Arrópese ahora; estese quietecito para que coja el sueño. Luego le daremos buen caldo... y a vivir».

Tendremos algún trastorno; habrá su poco de República; pero ya saben ustedes que las naciones no mueren... El golpe viene de fuera manifestó Aparisi . Esto lo veía yo venir. Francia...

A sus manos va a parar todo el dinero que se recauda... ¡Ah! exclamé. , señor; todo el dinero va a Francia. Advertí que pronunció estas palabras con un poco de despecho, por donde pude entender que estaba herido por el alejamiento de los asuntos económicos. Vamos, es una empresa donde el personal no cuesta nada dije sonriendo.

En nada absolutamente pudiera compararse la bella estacion de Europa á un tal momento bajo las zonas tórridas. En Francia, por ejemplo, las hojas van brotando poco á poco, y el frio y la ausencia de dias hermosos se hacen frecuentemente sentir aun despues de bien entrada la primavera. En aquellos lugares, esta no es sino el cambio súbito de una decoracion.

Pero luego, herido por una gran traición, huyó de Francia y compró un barco pesquero, sobre el que anduvo navegando dieciocho meses por los mares británicos, lejos de la humanidad traidora que le había lastimado.

Francia misma, desechando antiguas enemistades, busca con fina y constante solicitud la amistad de los rusos y los lisonjea y los encomia, poniendo de moda hasta las rarezas y excentricidades de sus escritores. Tal vez España sea la única nación que por el afán de no comprometerse ha esquivado toda amistad y se ha quedado sola.