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Esta ha sido mi mayor fortuna en medio de la libertad y de la abundancia en que viví, siendo niño mimado y consentido, mientras fui «hijo de familia», y rico y desligado de toda traba en cuanto quedé huérfano de padre y madre y me declaré «mozo de casa abierta». En estas condiciones y con un temperamento más apasionado, sabe Dios lo que hubiera sido de y de mi dinero.

Ahora comprendía sus ojos severos fijos en él y la expresión dolorosa de aquella carita de muerto, que lloraba y lloraba con el tormento de un hambre del otro mundo, por faltarle el sustento de las misas.... ¡Y él, que despilfarraba sus jornales en bebidas y otros vicios menos confesables, estaba retardando la salvación de estos dos seres infelices al no devolverles un dinero que necesitaban para la salud de su alma!...

Tenía más dinero que Alicia y su representante: podía resistir, y acabaría por vencerlos. El príncipe se fué al bar, entreteniéndose en beber lentamente dos mixturas americanas, dulces y amargas al mismo tiempo, muy cargadas de alcohol. Quería embriagarse un poco, para sentirse al mismo nivel de aquella mujer que tan desesperadamente jugueteaba con la suerte. Se vió solo.

Hecha esta operación colocan el féretro en el centro de la mejor habitación de la casa y principian las fiestas que duran mientras tiene dinero que gastar la familia.

Los liberales buscaron el auxilio de Sánchez Morueta, recordándole que había peleado durante el sitio, y el millonario entregó mil pesetas para la elección. El mismo día doña Cristina, con la amplia libertad de que gozaba en el manejo del dinero, dió dos mil duros al Padre Paulí. Al conocerse en Bilbao las dos ofrendas, cayó sobre Sánchez Morueta el desprecio y la burla de ambos bandos.

En cierta ocasión me decía la señora, con una sencillez más que trágica: Se nos han muerto tres hijos: Luisín, porque el médico, a quien debíamos algún dinero, no quiso venir. ¡Julito y Nita, de hambre! ¡De hambre, ! ¿No os parece una horrible ironía que puedan morirse así dos criaturas al borde de una gran ciudad cristiana?

Se comprende fácilmente: el padre es el duque de Lerma; el hijo, el de Uceda; el otro, don Baltasar de Zúñiga, y el sobrino, el conde de Olivares, esto sin contar el de Lemos y otros... ¿De modo que habéis vivido engañando á todo el mundo? El amor al dinero... Porque sin el dinero... ¿Habéis llegado al punto de matar por el dinero? ¡Ah, no, señor; no, señor! exclamó todo horrorizado Montiño.

2 El cual dijo a su madre: Los mil cien siclos de plata que te fueron hurtados, [por lo que] maldecías oyéndolo yo, he aquí que yo tengo este dinero; yo lo había tomado. Entonces la madre dijo: Bendito [seas] del SE

Tengo cincuenta y cinco años, casi seguramente dijo Silas. ¡Oh, entonces, podéis vivir todavía treinta años! ¡Fijaos en el viejo Macey! Y ese dinero que tenéis sobre la mesa es al fin y al cabo poca cosa. No durará mucho de una manera o de otra, que lo coloquéis a interés o que lo vayáis gastando.

¿Qué escrito? murmuró inquieta la condesa . ¿Un escrito de mi mano? Es fácil de comprender, señora; un vale por una suma de dinero bastante considerable para compensar el valor del molino de agua y de la granja. Sólo entonces le daré realmente las gracias.

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