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Con esto me ha escrito el Duque, 2215 Por el mismo parentesco, Alcance el perdón del Rey; Lo que hoy, Señora, se ha hecho. Mándame también buscalla, Si entre tantos extranjeros 2220 Alguna nueva se hallase, Siendo esta corte su centro. Mirad si estoy disculpado; Y porque me voy con esto, Vendré, Señora, á la noche, 2225 Si me dais licencia, á veros. DO

Y hay otros que parece que las cogen por el aire y, sin embargo, no distinguen, ¿estamos?... Y voy á decirte una cosa para que la sepas, sólo para que la sepas: si el diablo me tentara algún día, ten por seguro que no escogería á Velázquez para ello, porque sabe muy bien que en la vida me han gustado los hombres fanfarrones... Bien puedes dispensarme, hija: ya comprenderás que en este mundo los gustos no son iguales.

De cualquier manera parece que vengo muy a tiempo todavía.... Primeriza al fin y al cabo.... Estas batallas acostumbran durar bastante.... Allá voy a ver qué ocurre....

Pero yo nada tengo que ver con eso, murmuró S. E.; que se dirija al Director de Administracion, al Gobernador de la provincia ó al Nuncio... Lo que le diré á usted, dijo el P. Camorra, es que ese maestrillo es un filibusterillo descontento: ¡figúrense ustedes que el hereje propala que lo mismo se pudren los que se entierran con pompa que los que sin ella! ¡Algun día le voy á dar de cachetes!

¿Por qué, no el monarca, que como particular dista bastante de ser tan rico, sino el Estado cuando salga de guerras y de apuros, no ha de imitar aquí al emperador munífico de que voy hablando? En pocas cosas podría emplearse el dinero con mayor beneficio del buen gusto, de la general ilustración y de la cultura. No es feo el teatro del Príncipe.

Pues aunque supiera que mi mamá estaba en vela toda la noche... adiós... me voy a cenar y a rezar el rosario. Dentro de hora y media estaré allá... Tunante, diré a Presentación que te he visto. ¡Qué contenta se va a poner! Ahora mismo marcharé allá... ¿Está usted libre esta noche? Libre, y a la orden de usted. Será algo tarde cuando yo necesite de su auxilio. ¿Dónde nos encontraremos?

Pero mientras llega la hora feliz de regenerarme hasta donde sea posible, pido permiso para exponer algunas observaciones críticas acerca del arte de escribir novelas. Voy á aventurar ciertas hipótesis que constituyen el fondo mismo de mi inspiración, lo que hasta ahora me ha sostenido y consolado en la ya larga labor que he llevado á término. Absurdas ó verdaderas, yo las amo.

Hermana Balî que creía adivinar el motivo el P. Camorra se llamaba Si cabayo por otro nombre y era muy travieso la tranquilizaba: ¡Nada tienes que temer! ¡si voy contigo! decía; ¿no has leido en el librito de Tandang Basio dado por el cura, que las jóvenes deben ir al convento, aun sin saberlo sus mayores, para contar lo que pasa en la casa? ¡Abá!

Una tarde, al despedirse, le dijo: «¿Sabe usted que el sombrero Florián no me va bien? A usted le caería perfectamente. Se lo voy a mandar». Y se lo mandó. Otro día hablaron de vestidos, con más calor. «El de pelo de cabra, que tengo a medio hacer no me gusta. Se lo enviaré mañana... Como usted ha de ir forzosamente a baños con su marido, puede usarlo allá... No, no me lo agradezca usted.

El de que voy hablando concluyó al anochecer; y como fué tan grato á los que en él tomaron parte, hablaron éstos del asunto en la ciudad, cundió su fama en paseos y salones, y, por si iban mal dadas, aprendieron á bailar los jóvenes que aún no sabían, y los que sabían mal, se perfeccionaron.

Palabra del Dia

sellándolos

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