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Actualizado: 26 de octubre de 2025


Por esas dijo Moreno con repentina gravedad, como si el contacto del oro en la palma de la mano hubiera comunicado alguna dignidad a su organismo, tengo en los Estados una mujer, y una bellísima mujer por cierto. Tres años hace que la vi, y un año que no le he escrito, en espera de que las cosas vayan por el buen camino y lleguemos al filón. Cuando esto ocurra, voy a mandar por ella.

Aquella ola de luz que se derramaba por el salón, en plena tarde, mientras en la claraboya aún brillaba el sol, parecíale la repentina entrada en la gloria que venía hacia él, para darle el espaldarazo del renombre.

Ella estaba acongojada: si fuese siquiera una enfermedad repentina, que se lo llevara Dios en pocos días... vamos, sensible era siempre quedar una mujer sola, con dos hijos que educar, sin tener a su lado hombre alguno... ¡Pero verle padecer tanto tiempo, consumirse poco a poco, sin esperanza ninguna!...

Tal vez algún viajero, asustado por su repentina aparición, fue menos compasivo que yo y le arrojó bajo las ruedas. ¡Vaya usted a preguntar a la noche lo que pasaría! Desde que le conocí terminó diciendo el amigo Pérez han pasado cuatro años.

Escribiole, en efecto, arregló el cobro de sus intereses con el agente encargado de ellos, hizo su equipaje y al día siguiente se embarcó en el tren del Norte, sin ver a su amante, ni dar parte a nadie de su marcha repentina, como quien escapa de violenta y temerosa persecución. Ni la justicia ni enemigo mortal alguno le perseguían.

Nada, doña Ramona, hay que resignarse por algún tiempo a ser reina destronada de Matapuerca... La Restauración la restablecerá a usted muy pronto en su trono... ¿Y sabe usted lo que estoy pensando? añadió el general como asaltado de una idea repentina . Que la reina tendrá mucho gusto en oír de usted misma esas noticias. ¿Tendría usted inconveniente en venir a Palacio?...

El capellán bajaba la vista según costumbre, y fingía doblar la servilleta; mas de improviso, sintiendo uno de aquellos chispazos de cólera repentina y momentánea que no era dueño de refrenar, tosió, miró en derredor, y soltó unas cuantas asperezas y severidades que hicieron enmudecer a la asamblea.

En tanto pensaba, a parte, que si me hubiera tocado ser su marido, la hubiese puesto a asar en el horno para zafarme de ella. Había tocado la cuerda sensible, porque Susana dignose sonreírme. Todos tenemos nuestra primavera, señorita. Susana proseguí yo, aprovechando aquella repentina blandura para llegar más rápidamente a mi objeto, tengo ganas de hacerte una pregunta...

En Arequipa en esto ha sucedido Una cosa muy triste y repentina, Y tanto, que yo vide conmovido Al Perú con dolor de tan gran ruina. Y pues de lamentar tanto ha sabido Desde su fundacion nuestra Argentina, Lamente aqueste caso lastimero, Que por famoso aquí contar le quiero.

Esa joven continuó Carrascosa, que se llama ... ya no me acuerdo de su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no habrá en la procesión ninguna que la iguale. ¡Señor don Gil! exclamó María de la Paz Jesús con explosión de cólera repentina. ¿Cómo se ha figurado usted que yo podía consentir en semejante cosa?

Palabra del Dia

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