Vietnam or Thailand ? Vote for the TOP Country of the Week !

Actualizado: 21 de diciembre de 2025


, señora: doble y rojo repitió Leto . Un clavel doble y rojo que yo tenía en la boca en cierta ocasión, mientras dibujaba... ¿Está usted? Pues bueno: estando así, se le partió el rabillo y se me cayó al suelo; y entonces yo... maquinalmente, le cogí... y, maquinalmente, le guardé donde usted le ve; y ahí se ha quedado hasta hoy...

Ha sido un malvado fisiólogo que quería hacer con él un experimento... ¡Matadlo! ¡Matad a ese asesino!...Me ha robado mi nieto... Me ha robado el descubrimiento. ¡Matadlo! ¡matadlo! Después de este rapto de exaltación quedó tranquilo. Paseó con extravío sus ojos por la estancia, convirtiolos a su nieto, y su faz reflexiva se fue serenando poco a poco. ¡Es preciso! ¡es preciso! repitió sordamente.

Chonito, confuso, miraba al que había disparado, a la escopeta y al suelo: el hidalgo animal parecía preguntar con los ojos dónde se encontraba la perdiz herida, para portarla. Media hora después se repitió la escena, y el desengaño de Chonito.

La frente, el nacimiento de los cabellos, la mirada de ese joven, ¿no han recordado á vuestra majestad uno de sus más grandes, de sus más leales vasallos, que por serlo tanto está alejado de España? No repitió con la misma ingenuidad la reina.

¡Esa Catalina! no le tengo mucha confianza, Marta. Es muy amable con vos, pero siempre le sonríe con afecto al intendente. Puede que sea una mala mujer. ¡Una mala mujer! repitió la viuda . Es la bondad y la abnegación misma; te quiere como si fueras su propia hija. Entonces, ¿la habéis transformado con vuestro incomprensible poder?

Arrugada la blanca enagua, se insubordinaba bajo el vestido de paño; un lazo de un zapato se había desatado, flotando y cubriendo el empeine del pie. Lucía miraba en derredor con ojos vagos e inciertos; estaba seria y atónita. ¡El billete, señora! ¡Su billete de usted! seguía gritándole el empleado, con no muy afable tono. El billete... repitió ella.

Pero ¿cómo!, ¿cómo! preguntó Ángel, anhelando llegar cuanto antes a lo desembarazado y concreto. A eso vamos, hijo, a eso vamos le repitió suavemente su padre . Déjate de andar a vueltas con lo de que si el mundo es justo o es injusto en esto o en lo otro; o si las madres pecadoras por aquí, y si las hijas inocentes por allá, y considera lisa y llanamente lo que a ti te pasa.

Gabriela escribía en la arena, con la contera de la sombrilla, una letra, una letra, que brilló ante mis ojos como si fuera de fuego. Me dolió el corazón como si me le mordiera una víbora. ¡Tuve celos, celos horribles! ¿En quién pensaba la señorita? Aquella letra era la primera de un hombre amado, y ese nombre... ¡no era el mío! ¿Cómo a ? repitió la doncella. ¡Cómo a usted, Gabriela!

Veré tu hermosura ¡qué felicidad! exclamó el ciego con la expresión delirante que era propia de él en ciertos momentos . Pero si ya la veo; si la veo dentro de , clara como la verdad que proclamo y que me llena todo.... , , ... repitió la Nela con desvarío, espantados los ojos, trémulos los labios . Yo soy hermosa, soy muy hermosa. Bendita seas ...

Déjate de medicinas... ¿Para qué ya?... Vaya, D. Plácido, prepárese; verá qué golpe... Se me ocurrió una idea, hace poco, cuando estaba sin habla, al punto que me entraba también la idea de mi muerte... Ponga ahí lo que yo le diga: «Señora doña Jacinta. Yo...». Yo... repitió Plácido.

Palabra del Dia

encarames

Otros Mirando