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Actualizado: 21 de octubre de 2025
Benina repitió con humildad lo dicho anteriormente: que había concluido tarde en casa de D. Romualdo; que D. Carlos Trujillo la entretuvo la mar de tiempo; que había ido después a la calle de la Cabeza... «Sabe Dios, sabe Dios lo que habrás hecho tú, correntona, y en qué sitios habrás estado... A ver, a ver si hueles a vino».
Sí, lo mandó; te lo juro, Carmen. A mí no me dijo nada. Pero me lo dijo a mí todo; tú eras muy pequeña para hablarte de estas cosas; además temía darte demasiada aflicción. El quiso que tú fueras muy dichosa, todo lo más que sea posible, y que nunca le olvidases. No, nunca repitió la niña sollozando. Y, con voz firme, añadió después: Yo haré todo cuanto él dejó mandado...; seré muy buena.
Presentación no respondía. Sin embargo, la imagen expresiva de la bandera y de la gota de sangre debieron de enternecer un poco su corazón. Al cabo de un rato repitió por máquina y con menos fuerza: Que se vaya... que se vaya. Presentacioncita aulló de nuevo Timoteo, ¡quisiera morir por usted!
Lo repitió mentalmente varias veces: nada le importaba. No eran amantes ni existía entre ellos un afecto profundo. ¡Pero el hijo!... Se acordó de la escena de la mañana, con sus gemidos y sus lágrimas. Y la madre estaba allí, entregada por completo á la voluptuosidad del azar, insensible á todo lo que no fuese su torpe afición.
La Princesa le dirigía miradas de amor y gratitud. «¡Cómo me estoy divirtiendo! repitió Bismarck dando palmadas con sus manos de madera. Mientras llega la hora de volver junto al reloj y de oir su incesante tic-tac, divirtámonos, embriaguémonos, seamos felices. Si el caballero Pacorrito quisiera pregonar La Correspondencia, nos reiríamos un rato.
Ocupaciones graves, gravísimas repitió Navarro, frotándose las manos . Por ahora sólo te diré que, si es verdad lo que me has dicho, resultará que eres digno de admiración. Yo no te la niego, y en cuanto a tenerte cariño. Yo me entenderé. El cariño no es cosa de quita y pon. Ya creo que siento un cierto interés por ti y que no me gustaría verte desgraciado. Pórtate bien, y veremos.
Dígame, Alain, ¿tiene usted un cuchillo? ¿Un cuchillo? repitió la señorita Margarita con el acento de la sorpresa. Sí, déjeme, déjeme hacer. ¿Pero qué pretende usted hacer con un cuchillo? Pretendo cortar una rama dijo el señor de Bevallan. La joven lo miró fíjamente. Creía murmuró que iba usted á echarse á nado.
En seguida que la abrió, la pequeña repitió de nuevo el grito de «ma-ma», que Silas no le había oído hasta el momento en que el hambre la despertó.
«Hasta para ser honrada repitió Fortunata, echando todo el peso de su cuerpo sobre las manos, para estrujar el rollo de tela como si lo amasara . De eso no se hable, porque hazte cuenta... yo, una vez que me case, honrada tengo que ser. No quiero más belenes».
En vano clamó el ciego largo rato pidiendo favor al cielo; en vano repitió el dulce nombre de María un sinnúmero de veces, acomodándolo a los diversos tonos de la melodía. El cielo y la Virgen estaban lejos, al parecer, y no le oyeron; los vecinos de la plaza estaban cerca, pero no quisieron oírle.
Palabra del Dia
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