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Por el buen parecer, doña Luz había vivido, sin el menor conato de irse a su casa, en la casa de don Acisclo, hasta que cumplió veintidós años. Desde entonces en adelante, intentó varias veces irse a vivir sola a su casa; pero D. Acisclo la retenía suave y cariñosamente.

Eso podría parecer singular, en efecto, si no supiéramos que las creencias humanas, lo mismo que todos los desarrollos naturales, escapan a los límites de los sistemas. Godfrey había designado primero a Eppie, que entonces tenía unos doce años, como una criatura que les convendría adoptar. No se le había ocurrido nunca que Silas preferiría perder la vida a separarse de su hija.

Ese capitán tan valeroso que decís es mi mayor hermano, el cual, como más fuerte y de más altos pensamientos que yo ni otro hermano menor mío, escogió el honroso y digno ejercicio de la guerra, que fue uno de los tres caminos que nuestro padre nos propuso, según os dijo vuestra camarada en la conseja que, a vuestro parecer, le oístes.

Al efecto, el día 6 de Septiembre de 1633, reuniéronse en la Audiencia los alcaldes de Sala, y con todas las ceremonias comenzaron la relación de la causa del ínclito Morán, que muy contrito y arrepentido, al parecer, escuchaba la relación de la cuenta interminable de sus crímenes.

Este dia, hallándonos prontos para hacer nuestro regreso á Buenos Aires, nos juntamos todos, y proponiendo el que era conveniente se quedase alguna gente para cuidar de los animales y demas avios para el tráfico de la sal, tres de los que se hallaban presentes se ofrecieron á quedarse de su propio moto y voluntad: que el uno es nombrado Santiago Blanco, natural de Galicia, en el reino de España; otro nombrado Hilario, natural de la provincia del Paraguay, y el otro, José Gombo, natural de las Indias Orientales: que reflexionando á sus pátrias, se puede decir que se quedan en esta tierra uno de cada parte de las cuatro del mundo: porque ademas de los tres arriba nominados, se nos queda un negro de nacion Angola, que habrá veinte dias que se nos huyó, tierra adentro, y no ha vuelto á parecer.

Cuando me sea mandado que escriba, y mi parecer acerca del remedio que se podia poner para regular estos padres sin ofensa ni daño suyo, antes con grandisimo útil, deseándoles hacer monarcas de las almas que son el verdadero tesoro de Cristo, y no del mundo y de sus intereses que es cieno vilisimo, me ofrezco á hacerlo con toda caridad y con las fuerzas que mas se sirviese darme su Divina Magestad.

Dejo para menos apasionadas plumas la confirmación de este dictamen mío, que podrá parecer sospechoso por interesado, y pongo por conclusión de la censura la que se merece una obra toda de la gloria de Dios, para que en la luz pública logren todos ejemplos de la virtud más heroica y del más apostólico celo. Este es mi dictamen, salvo, etc.

El cochero bajó y tanteó la puerta, que estaba sólidamente cerrada. ¡Magdalena! ¡Magdalena! Nadie contestó. ¡Magdalena! ¡, Magdalena! continuó el cochero con irritación cada vez más patente. ¡Magdalena! añadió el correo persuasivamente. ¡Oh, Magdalenita! Pero la tal Magdalena, al parecer insensible, dio la callada por respuesta.

El es bueno y generoso para todos, empero más benéfico, al parecer, más simpático para las criaturas menos distantes de la vida natural, para la inocente niñez que sufre los pecados de sus padres, para las mujeres, víctimas sociales, cuyas principales faltas son debidas á su facultad de amar, y que, menos culpables que nosotros, llevan, no obstante, sobre la parte más grande del peso de la vida.

Según corrían las horas de la tarde, apretaba el temporal y también las ansias del enfermo, que seguía luchando con ellas a ojos cerrados y sin conciencia, al parecer, de lo que estaba pasando.

Palabra del Dia

esopo

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