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Por otra parte, habíase podido apreciar de qué fuera capaz el marqués de Pierrepont, vistiendo el uniforme militar, por cuanto en la guerra del 70 dio pruebas del más cumplido valor, volviendo pacíficamente, una vez terminada aquélla, a emprender su vida habitual de parisiense y de dilettante a que lo impulsaban tendencias, gustos, falta de ambición, y un poco también el deseo de complacer a cierta anciana tía, que no se contaba seguramente entre las fervientes admiradoras de la república.

La marina de guerra consiste actualmente en dos cruceros, tres cañoneros y un buque transporte en que pueden caber mil hombres. La unidad monetaria es el bolívar de cien céntimos el que tiene el valor de $0.193 en oro americano. Hay monedas de oro de 100, 25 y 20 bolívares, y monedas de plata de 5, 2-1/2, 2 y 1 bolívares y de 50 y 25 céntimos, como hay también monedas de cobre y de níquel.

Los poderes históricos se achicaban y humillaban ante el capital. Los reyes de los pueblos, soberbios como semidioses sobre sus caballos de guerra, cubiertos de plumas y bordados y llevando tras ellos grandes ejércitos, tenían que mendigar en sus apuros á los capitalistas ocultos en sus escritorios.

Ambéres, en efecto, es una vasta ciudad, curiosa bajo todos aspectos, donde todo interesa y llama la atencion: la estructura de los edificios y las calles, como el tipo, la lengua y las costumbres de los habitantes; el movimiento activo del comercio y de la navegacion del Escalda, como el mérito de admirables obras maestras, monumentos y museos; el aspecto de las formidables fortificaciones de la ciudad, como el de sus vastos diques de un lado, y del otro sus alegres campiñas, que hacen contrastar los símbolos de la guerra con los de la paz y la fecundidad.

9 Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis júbilo con las trompetas; y seréis en memoria delante del SE

Por esto se había dado tanta prisa en huir: una exigencia de la aprendiza, deseosa de escuchar á aquel artista del que tanto hablaban las señoras. Cuando el grueso ruiseñor quedaba oculto entre bastidores, el coronel ofrecía á su protegida un cucurucho lleno de caramelos. ¡Caramelos en tiempo de guerra! Un verdadero derroche que sólo se podía permitir un enamorado.

Pedro se había ido animando poco á poco. Sus grandes ojos negros giraban descompasados con fiera expresión. Su crespa cabellera erizábase como la crin de un corcel de guerra. La condesa le miraba con susto. ¡Qué atrocidad! exclamó. ¡Qué gustos tan bárbaros tenéis los hombres! Tiene usted razón, señorita; bien mirado, ¿habrá bestialidad mayor que la guerra?

Y más quiero tener por amo y por señor al rey, y servirle en la guerra, que no a un pelón en la corte. -Y ¿lleva vuesa merced alguna ventaja por ventura? -preguntó el primo.

Cádiz me interesaba por sus tradiciones bajo todos aspectos. De allí salieron las mas importantes expediciones españolas, tanto en la época de las colonizaciones emprendidas sobre el Nuevo Mundo, como durante la terrible guerra de la independencia de «ColombiaMéjico, Perú, Chile, Buenos-Aires, etc.

2 A Egipto: contra el ejército de Faraón Necao rey de Egipto, que estaba cerca del río Eufrates en Carquemis, al cual hirió Nabucodonosor rey de Babilonia, el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá. 3 Aparejad escudo y pavés, y venid a la guerra.