Vietnam or Thailand ? Vote for the TOP Country of the Week !


Sin embargo, sintió un fuerte estremecimiento al escuchar muy cerca de su oído estas palabras: ¡Qué hermosa te has puesto, Fernanda! Se hallaba tan distraída que no advirtió que el conde se había sentado a su lado. Involuntariamente se llevó la mano al sitio del corazón. Repuesta inmediatamente, sonrió diciendo: ¿Te parece? ... Y yo qué viejo, ¿verdad?

Al borde de aquel precipicio, he pasado muchas horas de contemplación. Allí, por un poder misterioso y consolador, me creía más cerca de Dios, y de los seres que sintetizan y compendian mi fe, mis esperanzas y mis amores.

Otras veces Azorín permanece largos ratos en una modorra plácida, vagamente, traído, llevado, mecido por ideas sin forma y sensaciones esfumadas. Cerca, en la casa de al lado, hay un taller de modistas, y a ratos estas simples mujeres cantan largas tonadas melancólicas, tal vez acompañadas por la guitarra de un visitador galante.

Cerca de nosotros, en el gran brazo del arroyo, un dique formado por fuertes maderos contenía la corriente; una cascada caía por encima del obstáculo y la espuma iba á chocar contra las pilas de un puente con sus grietas pobladas de verdura. Al otro lado, el viejo molino llenaba todo el espacio desde los árboles de la orilla hasta los del islote.

El obelisco de Lougsor, cerca del Cairo, que sirvió de ornamento al palacio real de la famosa Tebas.

Ya había tras ella un lugar de retirada, una reserva para cualquier caso crítico... Ya veía cerca de un brazo, un escudo... La vida se le ofrecía más llana, más abierta... «Yo cuidaré pensaba , de que esta amistad y mi honradez no sean incompatibles».

Esta bonita ciudad, capital de la provincia de Guipúzcoa, cuenta cerca de 16,000 habitantes; es de una singular regularidad á causa de su moderna reconstruccion, pues fue destruida por las tropas hispano-inglesas, en 1813, en la guerra contra Napoleón.

"Para reconocer la otra banda del Colorado intenté vadearle, á cuyo objeto le hice tantear por un indiecito que se hallaba á cerca de media legua, pastoreando unos caballos de las tolderias de Usel.

¡A !... dijo balbuceando de rabia . ¡Darme órdenes á !... Miguel sintió que una mano se agarraba á los botones de su chaleco. Era como un pájaro temblón y agresivo, que se detenía un instante en su ciego impulso para seguir volando hacia arriba. Adivinó la bofetada, é instintivamente avanzó su diestra. Las dos manos se encontraron cuando la del joven revoloteaba cerca del rostro del príncipe.

Pero me hubiera engañado, como me he engañado respecto á otros... hubiera mentido de buena fe y luego... os hubiese abandonado. Confieso que no os comprendo, señora. No importa, ya me comprenderéis. Pero ya estamos cerca del teatro, oíd: delante de las gentes, en presencia de los comediantes, os trataré de tal modo, como si fuese vuestra querida.