Vietnam or Thailand ? Vote for the TOP Country of the Week !
Actualizado: 23 de febrero de 2026
Acostumbrado Arturito a las exquisiteces, primores y alambicadas quintas esencias de las mujeres de París, volvió muy desdeñoso, encontrando a sus compatriotas feas, zafias y mal vestidas. En ninguna de ellas descubría un átomo de chic.
El carácter de aquél, resuelto y desdeñoso, sus famosos devaneos, la esplendidez que se le atribuía, y más que todo las aficiones populares de la joven, hicieron que presto diera oídos á los requiebros y á las palabras atrevidas que el guapo dejó caer en su oído siempre que la ocasión se ofrecía.
Saltó tres o cuatro veces con gran facilidad; mas, queriendo, como es lógico, sobreponerse a sus compañeros y dar prueba gallarda de su destreza, afirma en tono desdeñoso que «aquello no vale nada» y que él es capaz de saltar la acequia volviéndose de espalda. Estas palabras fueron acogidas con respeto por sus colegas, pero también con un silencio que al capitán se le antojó dubitativo.
Mientras tanto hice hablar a Polidora, que muy engallada y con gesto desdeñoso, iba detrás como para separar sistemáticamente su causa de la de Elena. Era evidente que había discordia entre ellas, y como la vieja estaba deseando charlar, no esperó a que yo la preguntase. ¡Dios mío! No es que esta muchacha sea mala, ¡oh! no; pero es imprudente.
Yo tenía idea de que era un hombre seco y desdeñoso en su trato, como suelen ser los calaveras famosos, tal vez por el tedio que les acomete cuando trasponen la edad juvenil. La mayor parte de ellos no le acreditaban como hombre culto y bien educado. Algunos hacían presumir que sus sentimientos no eran muy delicados.
La doctora, por ser polaca, estaba relacionada con ellos hacía muchos años... Y cesó de hablar, dando entrada á Kaledine en la conversación. Al principio el conde se mostró frío y algo desdeñoso en sus palabras, como si no pudiera despojarse de su altivez diplomática. Pero lentamente esta altivez se fué fundiendo.
Al fin, enojado consigo mismo, levantó los hombros con ademán desdeñoso, arrojó violentamente la punta del cigarro y tomó la capa. Pero cuando se disponía á salir oyó abajo las voces del señor Rafael y Pepe de Chiclana: «Ya están esos ahí» se dijo. Y volvió á colgar la capa en la percha y bajó á la tienda. Mostróse á los amigos más alegre y jovial que de costumbre y estuvo locuaz en demasía.
Sentíase Artegui tan dueño de la hora, del instante presente, que, desdeñoso y melancólico, contemplaba a Lucía como el viajero a la flor de la cual aparta su pie. Ni vinos, ni licores, ni blando calor de llama, eran ya bastantes para sacar de su apático sueño al pesimista: circulaba lenta en sus venas la sangre, y en las de Lucía giraba pronta, generosa y juvenil.
Acogíala con un gesto de rústico desprecio, un fruncimiento de labios desdeñoso: algo que mostrase la indignación de una castidad hasta la rudeza, la insolencia de una virtud salvaje. Doña Manuela pareció decidida por fin a lanzarse en el viviente oleaje de la plaza. Vamos, Visanteta, no perdamos tiempo.... Tú, Nelet, marcha delante y abre paso.
Aquellos ojos de cerdo, recelosos y malignos, que me habían perseguido pocos días antes bajando por la misma escalera, brillaban ahora con expresión de humildad y temor. Pase usted, señor Sanjurjo, pase usted me dijo, quitándose el gorro y haciendo reverencias. Bueno va dije para mí. Y pasé con aire triunfal, mostrándome serio y un tantico desdeñoso, lo cual surtió admirable efecto.
Palabra del Dia
Otros Mirando