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Debía aprovechar aquella repentina blandura, ocasionada por los últimos sucesos, para arrancar de doña Tula y su director todas las ventajas posibles o, mejor dicho, que no me arrancasen a las que de derecho me correspondían. Preparé mi discurso de introducción y las respuestas que había de dar a las objeciones que, en mi concepto, podían hacerme.

El señor Baltet dio las gracias y aceptó, diciendo que quería aprovechar su estancia en Aiglemont para hacer unos estudios arqueológicos del mayor interés. Tiene una carta de recomendación para el padre Tomás, lo que pareció encantar a la abuela. Pero Francisca dio un violento golpe a su encanto, expresando que tendría mucho gusto en ser admitida a contemplar esas cosas que tanto le gustan.

El espada volvió a Sevilla al finalizar el verano. Aún le quedaban un buen número de corridas que torear en el otoño, pero quiso aprovechar un descanso de cerca de un mes. La familia del espada estaba en la playa de Sanlúcar por la salud de dos de los sobrinillos, cuyas escrófulas necesitaban la cura del mar.

Ricardo se levantó para irse y Elena le rogó que se quedase, prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se había serenado, dándose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso aprovechar esta ocasión para marcharse, antes de quedar otra vez á solas con ella.

Pero al verle con la impedimenta de unos amigos, sin libertad para huir, podían aprovechar la ocasión y darle caza. Porque él no era capaz de escapar; yendo con personas que desconocían el terreno, antes se dejaría hacer pedazos que cometer tal indecencia. Es un disparate continuó ir a esta faena con gente floja como vosotros. Pero lo de esta noche no es caza seria: es un bicheo.

Leonora aún estaba allí. La esperaría en el camino del huerto; había que aprovechar la mañana. El campo parecía estremecerse bajo los primeros besos de la primavera.

En lo general España no ha sido inteligente en la eleccion de sus puertos del Mediterráneo, puesto que en vez de aprovechar sus bahías y mejores ensenadas ó pequeños golfos, ha situado sus mejores plazas mercantiles, con raras excepciones, en puntos donde las flotas mercantes ó de guerra no pueden encontrar el abrigo suficiente.

¿Tiene usted miedo de estar sola conmigo?... le pregunté. ¡Miedo yo! jamás lo he tenido... ¿qué podría temer de usted?... ¿De ?... nada, sino que la admiración que usted me inspira me hiciera aprovechar este momento para cometer una locura. ¿Qué locura? me dijo, echándose para atrás con una sonrisa llena de voluptuosidad.

Luego, comprendiendo que dado aquel tren con sus rentas no tendrían bastante, sobre todo si Dios le daba muchos hijos, había tratado de montar una fábrica de cerveza, para aprovechar siquiera los estudios que había hecho.

En vano, siempre que el tiempo lo permitía, montaba en su hermoso caballo blanco de pura raza española; pasaba y repasaba la Plaza Nueva, y algunas veces veía detrás de los cristales, en la Rinconada, a la de Quintanar, que le saludaba amable y tranquila; pero no era el caballo talismán como él había creído, porque la escena de la tarde aquélla no se repitió nunca. «, lo que yo temía, no fue más que un cuarto de hora que no pude aprovechar». Creía con fe inquebrantable que ya su único recurso sería la ocasión dificilísima, casi imposible, de un ataque brusco, bárbaro, coincidiendo con otro cuarto de hora.