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Actualizado: 25 de octubre de 2025
Con su boca un poco grande, su barbilla algo gruesa y sus cejas finísimas, no parecía precisamente bella, pero tenía unos hermosos ojos llenos de luz y viveza, unos abundantes cabellos castaños que le caían graciosamente sobre las sienes, una gran frescura en toda su persona, un modo graciosísimo de reír, y todo esto junto producía una agradable impresión de juventud, de espiritualidad, de alegría sana y fuerte que llenaba de gozo el corazón.
El alto reloj de pesas dio, con fatigado son, la medianoche. Julián era el único despierto; sentía frío en las médulas y en los pómulos ardor de calentura. Subió a su cuarto, y empapando la toalla en agua fresca, se la aplicó a las sienes.
La frente ancha y baja, las despejadas sienes, los cabellos cortos y rizados que avanzaban en punta hasta cerca de las cejas, la nariz recta y larga, el mentón prolongado, y, sobre todo, la expresión tranquila de sus ojos obscuros hubieran inducido a creer que pertenecía a la familia de los rumiantes más bien que a la de las fieras; pero hubiese sido aventurado fiarse de las apariencias.
Soñando con ella, sueño que me divide la garganta como Judith al capitán de los asirios, que me atraviesa las sienes con un clavo, como Jael a Sisara; pero a su lado, me parece la esposa del Cantar de los Cantares, y la llamo con voz interior, y la bendigo, y la juzgo fuente sellada, huerto cerrado, flor del valle, lirio de los campos, paloma mía y hermana.
Pero aquí se ven latir las sienes y se siente correr la sangre bajo esa piel bronceada. La pérdida de este trabajo hubiera sido para mí una calamidad irreparable. Está destinado á la iglesia de San Remo y esta tarde fuí con mi hija para ver si ajustaba bien en el marco de piedra que allí lo espera. Me demoré más de lo que esperaba, cerró la noche y ya sabéis lo que sucedió después.
Estas cosas no son para criaturas. ¡Bah! intervino Primitivo . ¿Piensa que el rapaz no puede con lo que tiene dentro? ¡Con eso y con otro tanto! Y si no verá. A su vez tomó en brazos al niño y, mojando en agua fresca los dedos, se los pasó por las sienes. Perucho abrió los párpados y miró alrededor con asombro, y su cara se sonroseó.
Sujetose las sienes con las manos y estuvo largo rato con los ojos cerrados. Al abrirlos, percibió las mejillas húmedas. Algunas lágrimas se habían deslizado entre sus pestañas. Una melancolía profunda invadió su alma. ¿Por qué? ¿Todas aquellas maravillas no pregonaban la grandeza del Creador?
El otro, cuyas sienes ves ceñidas Con los brazos de Dafne en triunfo honroso, Sus glorias tiene en Alcalá esculpidas. En su ilustre teatro vitorioso Le nombra el cisne en canto no funesto, Siempre el primero como á mas famoso. A los donayres suyos echó el resto Con propiedades al gorron debidas, Por haverlos compuesto ó descompuesto.
Toma esa flor humilde é inodora, Y si quieres que viva eternamente Báñala con el rayo de occidente Que en tus sienes aun vierte resplandor; Refrésquela el recuerdo de otros años, Reanímela benévola sonrisa, Y que de dos edades una brisa Le preste su perfume y su frescor.
¡Alto! ¡alto! ¡alto! exclamó atropellándose una señora que tenía una verruga en la nariz y gastaba sortijas de pelo en las sienes. Ya principia D.ª Faustina exclamó D.ª Feliciana con mal humor. ¡Bendito sea Dios, señora, qué suerte tiene usted!
Palabra del Dia
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