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Actualizado: 23 de octubre de 2025
El rostro de la joven se oscureció repentinamente y, retirando su mano, profirió con acento desdeñoso y colérico á la vez: Mira, déjame de casorios... Como he vivido hasta ahora seguiré viviendo... sin honra, pero libre... muy libre, ¿sabes? Velázquez quedó confuso, anonadado. Conociendo el temple de su querida, se abstuvo de insistir.
Los ingleses, ó guardaban un silencio desdeñoso, como si estuvieran fuera de su esfera, ó comian mucho y bebian mas, sin hacer caso de nadie ni preocuparse con ninguna galantería, ó conversaban sobre cosas profundamente insustanciales; pero unos y otros querian ser los primeros servidos en todo caso y ponderaban candorosamente el gusto de todo plato con su inevitable very nice que les sirve para lodo.
No había formado plan para seducirla, pero aspiraba a hacerse amar de ella, incitado a la vez de su belleza, que sentía y apreciaba vivamente, ya lo sabemos, y de los obstáculos que su carácter arisco y desdeñoso le oponía.
Esas poesías le habían conquistado en poquísimo tiempo las simpatías generales y un buen nombre. M. de Talleyrand mismo, este juez desdeñoso e infalible, acababa de dar la señal de admiración. La dichosa madre recibió una carta al día siguiente de la publicación del tomo de su hijo.
Entró Nicolás de la calle y preguntado por doña Lupe, dijo que venía de casa del basilisco. Aquel día se mostró más satisfecho, llegando a asegurar que su catecúmena comprendía bien las cosas de religión, y que en lo moral parecía ser de buena madera, con lo que llegó a su colmo la curiosidad de la viuda y ya no le fue posible sostener por más tiempo el papel desdeñoso que representaba.
Alta, metida en carnes, morena oscura, facciones correctas y enérgicas, ojos grandes, negrísimos, de mirar desdeñoso, imponente; gallarda figura realzada por un atavío lujoso y elegante que era el asombro y la envidia de las niñas de la población. No parecía indígena, sino dama trasportada de los salones aristocráticos de la corte.
»Esa gente me perseguirá hasta la muerte; por lo tanto, prefiero vivir oculta lejos del alcance de sus burlas y de su venganza, antes que quedarme para ser el blanco de sus desprecios y tengan así la oportunidad de señalarme con su dedo burlón y desdeñoso. »El secreto de mi padre jamás podrá ser suyo, porque sus enemigos son demasiado ingeniosos y astutos.
Respondí con un gesto desdeñoso; pero en realidad me puso inquieto la noticia. ¿Esas monjas hacen voto de castidad para siempre? No, señor; los renuevan cada cuatro años. ¡Toma! Pues ya sé yo de una que al tocar a renovar va a decir ¡hasta luego! No quise recoger la alusión, y encaucé la conversación por otros sitios. Cuando quedé solo después de esta plática, me sentí fuertemente desasosegado.
La joven se levantó ligeramente de su sillón y replicó: Señor conde, se lo diré á usted cuando me haya explicado por qué dejó condenar, sin defenderle, á su amigo Jacobo de Freneuse... Sorege hizo un gesto desdeñoso. ¡Ah! ¿Volvemos á eso? Pues pregúnteselo usted á el mismo.
El primogénito encuentra a su padre, que viene a pie entre la hueste de mendigos, y refrena el caballo haciéndose a un lado para dejar paso a todos. Don Juan Manuel no le reconoce hasta cruzar por su lado. Entonces le mira con altivez, pero sin cólera, desengañado, desdeñoso, triste. ¡Ah!... Eres tú, bandido. ¡Yo soy! Al fin nos encontramos. ¿Te han dicho que tienes mi maldición? Sí, señor.
Palabra del Dia
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