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Actualizado: 23 de octubre de 2025


Me hirió aquel acento desdeñoso, y no pude reprimir un desahogo de la vanidad. Hay más, hay más, querido. Tengo su palabra terminante. ¿Palabra de matrimonio? preguntó con sorna. No, palabra de salir del convento. Si puede. Ya haremos lo posible por que pueda repuse con fatuidad. Quedó pensativo, y seguimos paseando un rato en silencio.

Estaba sorprendida y despechada al mismo tiempo de no ver á su novio en la romería. ¿Se iría á hacer el desdeñoso aquel zarramplín después de haberle arrancado la confesión de su amor? Esta idea inquietaba su orgullo y arrugaba su frentecita. ¿Lo ves cómo te quedas seria? le dijo su amiga mirándola con ojos maliciosos No puedes ocultar que estás chaladita perdida por Jacinto.

Al fin uno de ellos, mordiéndose los labios para no soltar la carcajada, le tendió la mano con ademán desdeñoso: Adiós, Salabert; hasta la vista. Los demás hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque no se desconcertó. Fué a despedirlos solícito hasta la escalera, dirigiendo todavía al pasar miradas iracundas a sus empleados que las recibieron con la misma punible indiferencia.

Así se hizo sentir la fuerza de aquel acontecimiento excepcional, hasta en los hogares más apartados del calor de la política y de las pasiones de partido. En otra parte he hablado yo del desdeñoso estoicismo de los mareantes de Santander enfrente de la maravillosa transformación que venía verificándose en esta ciudad, así en lo moral como en lo material.

Me pareció que ya estábamos unidos, que no había que esperar estos mortales cuarenta y cinco días. No lo que daría por que hoy fuese el último de diciembre. Dime, feísima ¿no tienes deseos de llamarte la marquesa de Peñalta, de ser mía, mía para siempre? María se levantó del diván y con gesto desdeñoso, sin mirar a su novio, repuso: Así, así.

Feliciana le ayudaba, estimulándole con maña, y así logró Rubín decir a la otra algunas cosas que por disimulo de sus sentimientos quiso que fueran maliciosas. «Tardecillo vino usted anoche. A las once no había vuelto usted todavía». Y por este estilo otras frases vulgares que Fortunata oía con indiferencia y que contestaba de un modo desdeñoso.

Salomé separó á Clara con un ademán desdeñoso del lecho de su prima, diciendo: Nuestra paciencia nos va á perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado condescendientes. ¿Cómo es que está todavía aquí esta mujer? Al momento á la calle. Vamos, pronto dijo Paz. Recoja usted sus bártulos, y al momento. Haga usted un lío de su ropa.

Al fin le entrega el pasaporte con ademan desdeñoso, baja la cabeza, y no se digna devolver el saludo que el viajero le dirige con afabilidad y cortesía. El paciente se marcha muy disgustado, pero no piensa que aquella escena haya debido modificar sus opiniones políticas.

¡Salud, amigo Barbas! dijo el médico alegremente, deteniéndose ante él. ¿Qué hay compañero? Mucho y malo, don Luis. Y esa revolución ¿cuándo la hacemos?... El Barbas miró un instante á Aresti con ojos ceñudos, como si fuese á insultarle: después escupió la nicotina de sus labios con un gesto desdeñoso. Búrlese, don Luis.

Entre personas que todos los días se ven y se hablan, y no se quieren bien, es imposible que en breve plazo no deje de estallar la discordia. La ocasión fué ésta. Tenía el ejemplar en la mano Maza, cuando acercándose don Rufo por detrás, exclamó en tono jocoso: ¡Vaya unos cocodrilos escuálidos! No son cocodrilos manifestó Maza en tono seco y desdeñoso, sin levantar la cabeza.

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