Y ansi mismo, que mande vostra Alteza dar orden a los capitanes, maestres y gente de las galeras, que nos dexen de aqui adelante hazer nuestro trafico con seys naos cada anno para Turquia a los dominios del Gran Sennor a paz y a saluo, por no cotrariar a los dichos nuestros priuilegios, Lleuando cada vna de nuestras dichas naos pot se conoscer vn saluo condutto de su alta et potentissima magestad.

Moebius está encarnado en nuestros códigos, rige nuestra política y preside todas las modalidades de nuestro vivir social y político, en forma tal que hay motivos para avergonzarse que en plena época de reivindicaciones, cuando todas las clases han obtenido sus derechos a la libertad y a la igualdad, la mujer ha permanecido indefinidamente sujeta al mismo nivel como en los siglos de sujeción y esclavitud.

Nuestra educación tradicional era enteramente contraria al sistema popular de gobierno y hemos adoptado éste por considerarlo mejor que el otro, más adecuado a nuestros intereses y a los ideales del siglo, sin preguntarnos si estábamos preparados y educados suficientemente para ello.

No creo que haya dejado de expresar deliberadamente en términos más poéticos y exactos la posición de nuestros adversarios, y al decir "de nuestros adversarios" yo incluyo a la innumerable legión de mujeres que titubean aún en pedir el sufragio por consideraciones que no si llamarlas egoístas.

Una vez terminado el viaje es cuando comprendí que mi aprensión y mi temor carecían de fundamento, que no envolvía más riesgos el volar por los aires en un aeroplano como el correr a campo traviesa en un automovil y me hice cargo de las innumerables ventajas que se pueden sacar de este aparato, producto también de nuestros tiempos, destinado a revolucionar no sólo los medios de guerra sino también las artes de la paz.

Trayan algunos vnas dagas de azero muy galanas, y muestran ser gente politica y de mucha razõ. Vsan depeso y medida: dierõ alos nuestros gamos, puercos, gallinas, codornizes, arroz, mijo, y pan de palmas: de todo esto ay grande abudancia.

Por entonces, escribió e imprimió en Londres su obra dramática más notable a mi juicio, Contigo Pan y Cebolla; refundió Las Costumbres de Antaño, y dio a luz una Cartilla política que acaso aun más que sus servicios diplomáticos le ganaría la voluntad de nuestros hombres de 1833.