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Se alejó el viejo cautelosamente, como hombre acostumbrado a rondar la huerta, esperando un enemigo en cada senda. Sènto creyó que quedaba solo en el mundo, que en toda la inmensa vega, estremecida por la brisa, no había más seres vivientes que él y aquellos que iban a llegar. ¡Ojalá no viniesen! Sonaba el cañón de la escopeta al temblar sobre la horquilla de cañas.

El vulgo creyó esta fábula y se puso á buscar la «Fuente la Juventudesperando encontrarla, no en la entrada de los infiernos, como la laguna Estigia, sino al contrario, en un paraíso terrestre, en medio de flores y verdura, bajo una primavera eterna.

Soy un desengañado... ¿Sacrificarse por este pueblo? ¡Para lo que vale!... He pasado media vida rabiando de hambre y esperando la gorda.

Mientras corría al Banco en que estaba depositado el dinero de la casa, el príncipe paseó por los alrededores del Casino, esperando con impaciencia la apertura de las salas. A primera hora era escaso el público y muy contadas las mesas que funcionaban.

Los tiempos eran de sacrificio. ¿No se arrancaban los hombres de todas las comodidades de una existencia sensual para seguir la ruda carrera del soldado?... Ella sería un soldado con faldas, mirando de frente el dolor, batallando con él, hundiendo sus manos en la putrefacción de la materia descompuesta, penetrando como una sonrisa de luz en los lugares donde gemían los soldados esperando la llegada de la muerte.

también has sentido de la lanza el golpe en el costado y has muerto, como yo, cantando amores y a todos perdonando. Toda tu vida ha sido un ansia eterna moribundo y en cruz puestas las manos esperando el amor de los amores para abarcarlo con tus brazos cárdenos. Ya la pálida novia que aguardabas, en busca de tus besos ha llegado.

La determinación de no salir a paseo puso a la señorita de mal talante, porque no podía hablar con su novio, que a aquella hora estaba clavado en la esquina de la calle de los Tres Peces, esperando a que saliese la familia para incorporarse.

Y habiendo dado tormento á un indio gandul de los apresados, para que confesase lo que sabia de los Césares, dijo, que sabia eran españoles, y que así los llamaban ellos: y por ser de esta parcialidad, que los habia visto, y que siete caciques con siete parcialidades estaban esperando á dicho General y su gente, mas acá de la sierra, para matarle con todos los suyos, debajo de palabra de amistad.

¿Creerás, querida, que aún no conozco a tu marido? dijo la señorita de Chalvin , ¡y tengo una curiosidad! ¡Glotona! replicó Marianita , pues bien, relámete... va a venir... lo estoy esperando... ¡Dicen que es seductor, amada mía! ¡Seductor!... ¡aun me parece poco!...

A personas muy muchas oprimia, A viejos Españoles muy honrados, Que á los mozos traviesos consentia En sus vicios andar muy desmandados. Con esto y otras cosas que hacia, Estaban los juicios ofuscados De todos, el remedio no esperando, Si no morir con pena suspirando.