Anciano en el ingenio, y nunca mozo, Humanista divino, es segun pienso El insigne DOCTOR ANDRES DEL POZO. Un Licenciado de un ingenio inmenso Es aquel, y aunque en trage Mercenario Como á señor le dan las musas censo: RAMON se llama, auxilio necesario Con que Delio se esfuerza y rendidas Las obstinadas fuerzas del contrario.

M. L'Ambert lanzó una exclamación de disgusto y de sorpresa. ¡Decir que un vil mercenario, a quien había religiosamente pagado su servicio, podía ejercer una influencia oculta sobre la nariz de un funcionario público, era una impertinencia! Es mucho peor aun replicó el doctor, es un absurdo. Y, sin embargo, os pido autorización para buscar a Romagné.

No sentía el más leve remordimiento por este trabajo de mercenario que acababan de encargarle.

El desdichado L'Ambert mesose los cabellos. ¡Cuánto se arrepintió de haber plantado a Romagné de patitas a la calle, y de haberse negado a socorrerle, y olvidado el quedarse con sus señas! Representábase al pobre diablo consumiéndose sobre un camastro, sin pan, sin rosbif y sin vino de Châteaux-Margaux. Esta idea destrozaba su corazón. Asociábase a los dolores del infeliz mercenario.

El P. Presentado Fr. Juan Llobera, Mercenario &c. El P. Fray Nadal Perelló, Mínimo. El Padre Antonio Ferrando, Jesuita. A Isabel Terongí, mujer de Agustín Cortés, alias Brugéa. El P. Fr. Juan Roig, de San Francisco de Asís. El P. Fray Jaime Ferriol de San Francisco de Paula. El Padre Lorenzo Socíes, de la Compañía de JESUS. A Isabel Martí, mujer de Bartolomé Terongí, alias el Conde.

Y pasada la embriaguez, lo repelía furiosa por sus asiduidades, extrañada de su insistencia, igual que un señor que se viese perseguido por una compañera de media hora, como si el encuentro fortuito y mercenario pudiese conferir derechos. ¡Ah, miserable! ¡Con qué risa cruel y dolorosa reiría Teri si pudiese conocer esta aventura grotesca! ¡El hombre en el que creían ver sus ojos de amorosa todas las perfecciones, tratado lo mismo que un objeto que se alquila!... Y le dolió más la posibilidad de esta burla desesperada que el imaginarse a Teri entre lamentos y lágrimas.

El Reverendo P. Presentado Fr. Antonio Pons, de Santo Domingo &c. El P. Fr. Pedro Benito Alomar, Mínimo. El P. Raimundo Alcover, Jesuita. A Juana Cortés, Viuda de Bartolomé Forteza, alias Menjús. El Reverendo P. M. Doctor Fr. Jaime Juan Vives, Mercenario &c. El P. Fr. Rafael Barceló, Franciscano. El P. Antonio Garriga de la Compañía de JESUS.

Guillermo Tocho, Mínimo, Lector de Filosofía. El Padre Lorenzo Socíes de la Compañía de JESUS. A Isabel Cortés, mujer de Miguel Alejos Cortés. El Doctor Francisco Pou, Rector que fue de Alayor en Menorca. El Padre Fray José Palou, Franciscano, Lector de Teología. El P. F. José Miguel, Lector Jubilado, Mercenario. A Miguel Valls de Campos. El Padre Presentado Fray Vicente Pellicer, Dominico.

Se lanzaría en plena lucha, con la insolencia del mercenario. Adiós, ideas, fe, entusiasmos... Ilusiones, todo ilusiones. Despreciaba su cultura, pero pensaba aprovecharla para hacerse pagar mejor. El dinero y el poder tendrían un siervo más.

Y conste, por último, que la fidelidad de Novillo era absoluta; nadie le conocía otros galanteos, ni siquiera claudicaciones de amor mercenario, en una capital de provincia donde todo se sabe.