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Por entonces fue el casamiento de la Infanta Isabel, y estaba la Pipaón muy entretenida, sin acordarse de su compromiso ni de la cuenta de Sobrino.

Es una ceremonia imponente, muy imponente manifestó con gravedad y poniendo los ojos en blanco una jovencita rubia que seguía las huellas de Araceli . Cuando la tomó mi prima la marquesa de la Suave-Conquista vino antes a ensayarse con mamá, que ha sido camarista de la reina Isabel.

En efecto dijo el barbero confundido , en efecto; tiene usted la barba tan lisa como una manzana; una mujer no la tendría más suave. ¡Una mujer! repitieron Pablo y la señora Isabel.

Pero lo que mas realza este palacio es el nacimiento, á cuatro de julio de mil doscientos setenta y uno, de la infanta de Aragon, y despues Reina de Portugal, SANTA ISABEL, que fué hija de D. Pedro 3.º de Aragon, llamado el Grande, y de la Reina Doña Constanza hija de Manfredo rey de las dos Sicilias.

Permaneció algunos minutos inmóvil contemplándola. Sobre la losa estaba escrito con caracteres negros este nombre: ISABEL MARTÍNEZ DE ALCAZAR. Debajo de él estas dos fechas separadas por un guión: 1842-1883, que indicaban sin duda las del nacimiento y la muerte de la persona allí enterrada. Había sobre la losa algunas flores marchitas.

Todo se encontraba ya dispuesto; pero quiso la casualidad fuese avisada Doña Isabel de esta resolucion inesperada, por lo cual mandó inmediatamente á Don Juan de Fonseca, obispo de Córdoba, para que la suplicase en su nombre no marchara. A punto de subir al carruage estaba ya Doña Juana cuando llegó el enviado de la reina. Un momento despues no la hubiera encontrado.

Acude entonces la madre de Isabel para averiguar la causa de este alboroto; se queja en un chistoso monólogo de los tormentos, que le hacen sufrir los jóvenes enamorados, búrlase de la frivolidad de su hija, que encuentra placer en tales serenatas, y apura sus improperios y sarcasmos contra el cantor, que se disculpa y recomienda, á su conclusión, recitando una estrofa patética.

, y también lo que Isabel le ha contestado... Que su corazón le exigía una respuesta; pero que había gravísimos obstáculos que le impedían seguir los impulsos de su alma... A lo cual replicó usted que le dijese cuáles eran esos obstáculos, para salvarlos, si fuese posible...

Con motivo de la llegada de una tropa de soldados, destinada á Portugal, mandados por Don Lope de Figueroa, forma el proyecto previsor de tener oculta á la seductora Isabel en una de las habitaciones más aisladas de su casa; pero uno de los oficiales que viene con ellos, el capitán Alvaro de Ataide, se da trazas de verla, á pesar de las precauciones de Crespo, y en seguida intenta enamorarla.

Está usted de enhorabuena, compadre, ¿Ve usted el tiempo que Isabel y yo nos queremos? Pues todavía no he recibido carta suya. El genio de la intriga volvió a arder en espíritu. Me propuse proseguir al día siguiente la que tenía comenzada.