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El día antes de salir de Southampton, Marenval había recibido aquellas fotografías destinadas á Jacobo y que representaban una promesa de perdón. ¡Qué cambiadas están! dijo Jacobo después de un largo silencio. Y sin embargo, en ese momento empezaban á esperar... ¿Cómo hacerlas olvidar lo que han sufrido por ? ¡Oh! Muy fácilmente. En las madres y en las hermanas hay tesoros de indulgencia.

Elena, huyendo de Menelao, que la quiere sacrificar, se refugia en el castillo de Fausto, quien la recibe como Amadís hubiera recibido a Briolanja o a otra princesa menesterosa, que viniese a que la socorriera en su cuita.

Hasta llegó a imaginar que le apadrinaran los Reyes, o en su nombre algún empingorotado magnate, pero fue tan mal recibido en Palacio, al tantear la voluntad de las personas elegidas in mente por el cortesano para aquel fin, que se trastornaron sus planes.

«¡Cuánto se quieren papá y el Conde! Se parece a papá, su amigo; es bueno como él, y casi tiene su mismo aspecto... »Hoy me ha mandado el Conde las novelas de Walter Scott... Hoy he recibido de nuestro buen amigo los dramas de Metastasio... »Todavía se ejercita el Conde en la esgrima, mientras que papá la ha dejado desde hace mucho tiempo.

El soldado que lo guía cambia de dirección para no aplastar á esta desesperada que permanece inmóvil, con los brazos en alto. Su prudencia resulta inútil, pues la mujer, moviéndose en igual sentido, marcha á su encuentro. La multitud grita de angustia. Con un violento tirón de frenos, el automóvil se detiene cuando su parte delantera empuja ya á esta suicida. Debe haber recibido un fuerte golpe.

Ya se podía reposar en aquellas riberas. Los genízaros del turco no eran ya invencibles, ni, deshecha su poderosa flota, para Europa podía ser una amenaza el poder del turco. Con razón se enorgullecía Cervantes de haberse hallado en aquella jornada memorabilísima y de las heridas gloriosas que en ella había recibido. Volviéronse al fin las naves españolas a Nápoles y Sicilia.

Era necesario contestar, y Francisco Montiño, en su contestación, se templó al tono de la carta de su hermano: «He recibido la noticia le decía de que tu mujer ha dado á luz una criatura, y me alegro de ello cuanto puedas alegrarte

Velázquez estaba de alegrísimo humor, quizá porque su querida no lo tenía tan melancólico como otras veces y se había avenido á bailar unas seguidillas con Frasquito, cosa que hacía mucho tiempo no se había podido recabar de ella. En la corriente de la conversación se habló de fruta, y el majo manifestó que había recibido aquel mismo día de Medina unos albérchigos magníficos.

Nada calló; ni el auxilio recibido de Inés, ni la complicidad de don Quintín, ni el alquiler de la berlina, ni el precio de aquel pobre cuartito, ni sus muchas y amargas lágrimas.

Aquella misma tarde escribió a Pepe una carta muy larga en que, pidiéndole perdón, le enviaba mil besos y le hacía mil promesas. «Adorada Paz: Por fin he recibido carta tuya. ¡Tantas promesas, tantas protestas, y has podido creer que yo quería a otra mujer! Bien haces en pedirme perdón.

Palabra del Dia

epinona

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