Desde luego; creer y negar que se cree, debe ser cuando menos fatigoso... ¡Y es... tan común! ¿Lo dices por ? ¡Hombre!... me has dicho recién cosas peores. Que has querido considerarlas así y tomar ahora una revancha sangrienta. ¡Sangrienta!... Pues es nada: me dices mentiroso, hipócrita... casi apóstata. ¡Apóstata!... ¡qué gracioso!

Un viaje ha de hacer agora muy lejos de aquí, y uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla; el hombre pone, y Dios dispone; quizá pensará que va a Oñez, y dará en Gamboa. A esto respondió don Juan: En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi condición; pero en lo de ser mentiroso vas muy fuera de la verdad, porque me precio de decirla en todo acontecimiento.

Sin embargo, doña Alvarez, que había aprendido su oficio en las grandes casas de Madrid, solía dirigirla, ante los extraños, severos apercibimientos, que ella escuchaba con mohín mentiroso de enfado, comprendiendo que todo aquello contribuía a presentarla como una joya delicadísima, como un ser exquisito y precioso rodeado de las más atildadas precauciones.

Aquello sería un paraíso; no estaba allí doña María. No he vivido más que para ti; y si alguna vez he hecho un esfuerzo para subir un peldaño en la escala del mundo, hícelo sólo con el deseo de llegar, si no a valer tanto como , al menos a ponerme en condición tal, que no se rieran de cuando te miraba. Mentiroso, también has aprendido a disimular.

¿Pero creerá el pío lector que Pacorrito se acobardó al verse solo? Ni por pienso. Había tenido ocasión, en su breve existencia, de conocer los vaivenes del mundo, y algo de lo falso y mentiroso que encierra esta vida miserable. Llenándose de energía, afrontó la situación como un héroe.

O , dixo, traidor, que los poetas Canonizaste de la larga lista, Por causas y por vias indiretas: Dónde tenias, Magancés, la vista Aguda de tu ingenio, que asi ciego Fuiste tan mentiroso coronista? Yo te confieso, ó barbaro, y no niego Que algunos de los muchos que escogiste Sin que el respeto te forzase ó el ruego,

10 Abrieron contra su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra se juntaron todos. 11 Me ha entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo temblar. 12 Próspero estaba, y me desmenuzó; y me arrebató por la cerviz, y me despedazó, y me puso por blanco suyo. 13 Me cercaron sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó; mi hiel derramó por tierra.

¡Aquí me quisiste matar, ladrón!... ¡Aquí me amenazaste con tu revólver, bandido mío!... Ulises protestó... «¡Vaya un modo de recordar las cosasPero ella dió fin á sus rectificaciones con un autoritarismo audaz y mentiroso. Fuiste ... ¡fuiste !... Lo digo y basta. Es preciso que te acostumbres á aceptar lo que yo afirme.

17 El que habla verdad, declara justicia; mas el testigo mentiroso, engaño. 21 Ninguna iniquidad alcanzará al justo; mas los impíos serán llenos de mal. 22 Los labios mentirosos son abominación al SE

Mas el pronóstico del ciego no salió mentiroso, y después acá muchas veces me acuerdo de aquel hombre, que sin duda debía tener spíritu de profecía, y me pesa de los sinsabores que le hice, aunque bien se lo pagué, considerando lo que aquel día me dijo salirme tan verdadero como adelante V.M. oirá.