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Su claro talento te sedujo: doble motivo para que le emplee en hacerte feliz, para que se deje de vagas meditaciones y acuda a lo que importa. No qué agudo escritor ha comparado al filósofo especulativo con un mulo que da vueltas a una noria, atado a ella por el diablo de la metafísica, sacando agua que no bebe, y sin comer la abundante hierba y lozana hortaliza que por todas partes le rodea.

Claro está que doña Inés, que era mística muy elevada en sus pensamientos y un tanto cuanto asceta, aunque más en lo especulativo que en lo práctico, hacía que Juanita le leyese vidas de santos y libros devotos y morales como Monte Calvario, Gracias de la gracia, Gritos del infierno, Espejo de religiosos, Casos raros de vicios y virtudes y Estragos de la lujuria.

La experiencia enseña que lo que le falta al hombre para obrar bien, no es conocimiento especulativo y general, sino práctico, detallado, con aplicacion á todos los actos de la vida. ¿Quién no sabe y no repite mil veces que las pasiones nos extravian y nos pierden?

El discurso se hace, es cierto; existe el silogismo, no cabe duda; pero es cosa tan clara, es tan obvia la deduccion, que las reglas dadas para sacarla, mas bien que otra cosa, parecerán un puro entretenimiento especulativo.

Pasando luego del pensamiento a la acción, abandonando el método especulativo y apelando al estudio y averiguación de los hechos, el Conde, que tenía en todas partes buenas relaciones, fué al jefe del personal del Ministerio de Hacienda y le preguntó por los nombres de los más recientes empleados que en todas aquellas dependencias había.

El cazador le aguardaba en Cebre, e hicieron la jornada juntos; Primitivo, por más señas, se mostró tan sumiso y respetuoso, que Julián, quien al revés que don Pedro poseía el don de errar en el conocimiento práctico de las gentes, guardando los aciertos para el terreno especulativo y abstracto, fue poco a poco desechando la desconfianza, y persuadiéndose de que ya no tenía el zorro intenciones de morder.

Nuestros pintores del último tercio del siglo XVI, emancipados en gran parte de las enseñanzas extranjeras en que se formaron, empiezan a adquirir carácter nacional; pero la influencia italiana, así en lo especulativo como en lo practico, es todavía grandísima. De Italia vienen a establecerse en nuestra Península muchos maestros, y allí van a perfeccionarse los aquí nacidos.

Aun el preceptista de aquel tiempo menos especulativo y más practico, que fue Jusepe Martínez , gran admirador de los italianos, aconseja al pintor católico que la elección de las pinturas que se deben hacer para ser veneradas no sean hechas con extravagantes posturas y movimientos extraordinarios, que mueven más a indecencia que a veneración; y en otro lugar añade que en las pinturas religiosas antes se atienda a la devoción y decoro que a lo imitado: llegando a decir que el fin de estas profesiones de escultura y pintura no se ha introducido para otra cosa sino para adoración y veneración a sus santos; por cuyo medio Su Divina Majestad ha obrado infinitos milagros.

Tres cartas de recomendación le precedían, pidiendo el magnate inglés al Duque de Bouillon, á M. de Sancy y á M. Beavois le Noele, Embajador que había sido de Francia en Londres, que le ampararan y favorecieran. «Pues el Rey le ha llamado, escribía, es cuestión de honra de S. M. que quede satisfecho del recibimiento que se le haga; que no sólo se cuide de ponerle á cubierto de las asechanzas del enemigo, sino que encuentre apoyo en el arreglo de sus negocios; situación correspondiente á sus cualidades y méritos; empleo donde ejercite las facultades de hombre especulativo y su gran habilidad en la política.

En la Compañía hay que admirar el feliz consorcio del pensamiento y de la acción, de lo práctico y de lo especulativo. Fue un ejército conquistador, sin más armas que la palabra, que se extendió por el mundo con extraña rapidez, avasallándole y dominándole. Si contemplamos en espíritu al fundador glorioso en el momento de su muerte, nos parece á modo de un Alejandro incruento.