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Y salió al recibimiento, acompañado de doña Lupe. Maximiliano les sintió cuchicheando en la puerta. Por fin se oyeron las botas chillonas del ex-alabardero bajando la escalera, y doña Lupe reapareció en el gabinete.

La sabiduría se agostaba pronto en esta familia de marinos y guerreros, como planta que surge por equivocación en un clima adverso. Preocupado por sus pensamientos de la noche anterior y por el próximo viaje a Valldemosa, Jaime se detuvo en el recibimiento contemplando los retratos de sus ascendientes. ¡Cuánta gloria... y cuánto polvo!

Muéstrase muy agitado; va desde la alcoba al salón, desde el salón a la cocina, donde todo está preparado para el te, y desde la cocina al recibimiento. Está soberbiamente vestido con un pijama de seda azul, que pondría en peligro las mejores digestiones. Habla consigo mismo, como suele hacerse en las obras del antiguo repertorio.

Luego enseñaba a Jaime grandes estampas con vistas de las ciudades en las que había vivido, y que al niño le parecían poblaciones de ensueño. Algunas veces se quedaba contemplando el retrato de «la abuela del arpa», de su esposa, la interesante doña Elvira, el mismo lienzo que estaba ahora en el recibimiento con las demás señoras de la familia. No parecía conmoverse.

Pasó la noche inquieto por esta novedad, despertándose con frecuencia, y apenas hubo empezado á apuntar el alba salió de la Galería, encontrándose con que el profesor Flimnap le aguardaba ya acompañado por dos individuos más del Comité de recibimiento del Hombre-Montaña.

Cuando más tarde la vio, manifestole su fracaso en cortas y secas palabras. Durante algunos días hizo esfuerzos para alejar de su pensamiento aquella desagradable entrevista y hasta la imagen del blasfemo. Abrumado, abatido por un recibimiento tan brutal, no imaginaba que hubiese medio alguno de combatir aquel diablo rabioso henchido de ira y de impiedad.

Llaman a la verja del parque... Probablemente es el chico de telégrafos, que avisa desde fuera... Se decide por fin a abrir; una dama, con un velo muy tupido, penetra vivamente en el recibimiento. LINE. ¡Espera...! ¡En primer lugar, me ahogas...! ¡Y, además, me metes el velo en la boca...! ¡Deja que me quite el sombrero...! LIONEL. ¡Alivia..., alivia...!

No daba el caso un instante de vagar; pero ¿cómo se habia de apartar de Cunegunda? ¿y donde hallaria asilo? Del recibimiento que á Candido y á Cacambo hiciéron los jesuitas del Paraguay.

Generalmente, la muchacha abría la puerta de la sala y por la rendija echaba la carta; pero aquel día hasta este recurso faltó, porque estando sin cerrar la vidriera de colores, a causa de la limpieza, del recibimiento se veía todo lo que pasaba en la escalera; hubo que esperar la hora de Palermo.

La orgullosa dama se contentó con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigió rápidamente a la escalinata. ¿Cómo está papá? preguntó al criado que halló en el recibimiento. Tan aturdido quedó que no pudo responderle inmediatamente. ¡Vamos, hombre! repitió con impaciencia . ¿Qué tal papá? ¿Está en las oficinas o en sus habitaciones?