Vietnam or Thailand ? Vote for the TOP Country of the Week !
Actualizado: 21 de octubre de 2025
El tiempo urgía, y la intrépida Currita viose al fin precisada a salir ella misma al encuentro de los invasores: no lo hubiera hecho con más arrogancia la viuda de Padilla al presentarse a las tropas de Carlos V en el alcázar de Toledo.
Estaba por ventura el pecho mio De barbara arrogancia y muertes lleno, Y de crueldad justisima vacio? Es por ventura de mi condicion ageno Usar benignidad con el rendido, Como conviene al vencedor que es bueno? Mal por cierto tenìades conocido El valor en Numancia de mi pecho, Para vencer y perdonar nacido.
Creo que el cargo no es del todo infundado, y no me pesa de ello. ¡Ay del pueblo que no tiene fe en sí mismo! ¡Para ése no se han hecho las grandes cosas! ¿Cuánto no habrá podido contribuir a la independencia de una parte de la América la arrogancia de estos gauchos argentinos que nada han visto bajo el sol mejor que ellos, ni el hombre sabio ni el poderoso?
Al fin, el amo es el amo y pa eso me tiene allí don Luis: pa que guarde sus intereses. Fue un nuevo tormento para Fermín ver la arrogancia con que se alejaba el mocetón, la firme tranquilidad con que hablaba de hacerse matar por los que osasen el más leve atentado contra la propiedad de su señor. ¡Ay! ¡si el jayán inocente, en el cumplimiento de su deber, supiera lo que él!...
¡Fuera el chulo sietemesino! ¡Que baile! contestaron desde arriba. ¿Se dirige V. a mí? dijo uno levantándose con arrogancia. Me dirijo al que haya sido. Pues nos veremos las caras al salir. Se la veré a usted para escupírsela contestó Enrique encolerizado. ¡Fuera, fuera! ¡Que se siente ese babieca! gritaron desde arriba. No tuvo más remedio que hacerlo.
A ver, señor Fermín decía sacando el viejo a la gran explanada que se extendía frente a las casas de Marchamalo, que casi formaban un pueblo. Eche usted una voz de mando; pero con arrogancia, como cuando era usted de los rojos y marchaba de partida por la sierra.
Sólo pude sospechar que era el resultado de un inocente «flirteo» antes de que la fortuna la hubiera sonreído, lo cual había hecho que se desarrollara en aquel hombre vulgar una gran arrogancia, tratando de imponerse sobre su buen natural; y después, viendo que era generosa y tierna, había asumido esta actitud de dominio sobre sus actos.
Nosotras somos así decía con altivez. Cada uno es como se ha educado. Bastante se sufre viviendo con gentes que son de otra clase. La madre y la hermana iban más lejos. Nosotras somos las de Lizamendi le decían con arrogancia. ¿Y quién eres tú? Un chico de Olaveaga, criado en las gabarras de la ría.
Prometía la capa el torerillo con generosa arrogancia. Los toreros todos son ricos.
Erguíase al andar, queriendo ser más alto; movíase con una arrogancia de conquistador; miraba a todos lados con aire triunfal, como si sus dos compañeros no existiesen. Todo era suyo: la plaza y el público. Sentíase capaz de matar cuantos toros existiesen a aquellas horas en las dehesas de Andalucía y de Castilla. Todos los aplausos eran para él, estaba seguro de ello.
Palabra del Dia
Otros Mirando