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Actualizado: 4 de junio de 2025
La abuela no había comprendido ciertamente a Francisca en la invitación, pero la curiosilla desempeñó perfectamente bien el papel de aficionada a antigüedades, y hasta tomó cierta expresión profunda al hablar de arqueología, todo para ablandar a la abuela y conseguir que no se le cerrase la puerta... El señor Baltet parecía ver con placer las diversas evoluciones de Francisca.
El mismo D. Bernardo, apesar de su no discutida infalibilidad, no se desdeñaba alguna vez de consultarle en asuntos de ceremonia; v. gr.: si había de visitar a D. Fulano o dejarle simplemente una tarjeta; si debía aceptar la invitación a comer de D. Mengano, etc., etc.
Cada oscilación es una invitación a la sensualidad, que aparece allí bajo la forma más brutal que he visto en mi vida; se acercan al compañero, se estrechan, se refriegan contra él, y el negro, como los animales enardecidos, levanta la cabeza al aire y echándola en la espalda, muestra su doble fila de dientes blancos y agudos.
La víspera, los compadres de la reunión y algunos íntimos recibieron de él afectuosa carta de despedida y adjunta una invitación del capitán del barco para que, si tenían gusto en ello, viniesen á beber unas cañas á la salud y al viaje feliz de su amigo. Pepe de Chiclana recibió la suya.
A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho. Esta invitación á «pisarle el poncho» era un reto á estilo gaucho para el combate; pero después de un corto silencio los parroquianos empezaron á hablar de otra cosa. Se asomó Torrebianca, al atardecer, á una de las ventanas de su casa, mirando con extrañeza los grupos reunidos en la calle. Su número había aumentado.
Pero esperaba dar con una buena botella buscando un poco. ¿En qué casa respetable no se encuentra whisky para los amigos? Cuando terminemos, lord dijo el coronel, escandalizado por esta invitación que atentaba contra los ritos. Los cuatro padrinos y el médico estaban en una sala del piso bajo, adornada con trofeos de armas antiguas.
En el mismo instante los músicos empezaron a tocar algo semejante a una «mazurka» y levantándose rápido el paisano dijo a su compañera: Acompáñeme, que ahí tocan. La criollita no se hizo repetir la invitación y de la mano de su compañero se alejó mientras Melchor se sentaba y decía: Vayan no más, que no se han de ir muy lejos... pero no volvió a verlos aquella tarde.
Agradecí en el alma la invitación; pero me excusé de aceptarla, fundándome en la promesa hecha a mi tío de volver a su casa al día siguiente, y en los deberes profesionales de mi acompañante, que le obligaban a no alejarse por mucho tiempo de su partido.
Desconcertaban un poco a los mozos del buffet dedicándose con demasiada conciencia al servicio del lunch ofrecido ese día por su madre, excitando a comer y a beber a los jóvenes que acudían a su invitación. ¿Sería para estimular las fuerzas que aquella juventud emplearía luego en el tennis o en el flirt?
Resistiéndose los caraqueños á la tercera invitacion hecha por Paez, que queria dar cumplimiento al decreto sobre la organizacion de milicias, se vió este jefe obligado á hacer algunas prisiones, y con tal motivo Carácas presentó 17 dias antes á la toma del Callao la imágen de una espantosa revolucion.
Palabra del Dia
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