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Hemos nacido pronto. Otros vendrán, encontrando las cosas mejor dispuestas. ¿Qué podéis hacer para arreglar lo presente, cuando en el mundo millares de trabajadores más infelices que vosotros no logran mejor éxito, aun a costa de su sangre, peleando con la autoridad? ¿Qué hacer? gruñía el campanero . Eso ya lo veremos: ya lo verás . No somos tan tontos como crees.

Eso es lo que se llama «edad de piedra», cuando los hombres vivían casi desnudos, o vestidos de pieles, peleando con las fieras del bosque, escondidos en las cuevas de la montaña, sin saber que en el mundo había cobre ni hierro allá en los tiempos que llaman «paleolíticos»: ¡palabra larga esta de «paleolíticos»! Ni la piedra sabían entonces los hombres cortar: luego empezaron a darle figura, con unas hachas de pedernal afilado, y ésa fue la edad nueva de piedra, que llaman «neolítica»: neo, nueva, lítica, de piedra: paleo, por supuesto, quiere decir viejo, antiguo.

No cómo el mal que padezco no me sale a la cara. Apenas me alimento; apenas duermo. Si el sueño cierra mis párpados, suelo despertar azorado, como si me hallase peleando en una batalla de ángeles rebeldes y de ángeles buenos.

Murieron en ellas el Alférez Gil de Oli y el Alférez Sebastián Hurtado y otro Alférez que se decía Iñigo de Soto, peleando como muy buenos soldados. Aunque en las demás no se peleó, no por eso dejaron de matar los turcos mucha gente en ellas, paresciéndoles que no era vitoria si no la ensangrentasen. Á Flaminio, General del Papa, mató una bala de artillería.

A unos daba ánimo el deseo de venganza insaciable á otros la necesidad última de su propia defensa, y en todos gobernaba el caso porque los Masagetas estaban ya todos fuera de sus reparos, peleando trabados y confusos con los nuestros. Hasta mediodia anduvo la victoria dudosa, y vária pero muerto Gregorio cabe sus banderas con los mas valientes Capitanes, se inclinó á nuestra parte.

Poco tiempo después muere Manú á su lado peleando con un buque cristiano, poniéndose entonces ella al frente de los corsarios, y haciendo expediciones piráticas por las costas del Mediterráneo para satisfacer su odio á la humanidad entera.

No es de admirar que los indios huyesen, y hayan sido vencidos, así como no es gloriosa para los españoles la victoria: porque con 3,000 bien armados, con armas de fuego, y muchísimos bien disciplinados, peleando contra 1,300 que no tienen sino arcos, flechas, hondas y lanzas, y que no sufren disciplina, ni conocen gefes, sino en el nombre, hubieran puesto un gran borron, ó deshonra al nombre español si hubiesen sido vencidos.

Menos tardaron los nuestros en echarlos abajo, peleando animosamente, hiriendo y matando en los enemigos, haciendo lo mismo todas las veces que porfiaron á subir. D. Alvaro anduvo este día como muy buen caballero, haciendo lo que debía, así á buen General como á buen soldado, con un crucifijo en las manos, animando á todos, mostrándole el Capitán en cuyo nombre combatían.

Allí, a aquellos campos donde entregó su vida el héroe más puro y grande del poema de hierro de nuestras guerras de independencia, debieran ir los que ahora, olvidados de todo lo que no sea su personal interés, ponen la patria de cabalgadura y de látigo la gloria que conquistaron en su defensa; los prácticos eternos que no piensan ni por un momento en la gloria de morir peleando por la libertad y en lo cómodo de vivir, aunque sea de rodillas, a los pies de los amos del momento; los que no saben que hay algo más triste que ser esclavo, y es mostrar que no se es digno de ser libre... ¿Y se perderá entre los cubanos el recuerdo de existencia tan pura, tan meritísima y ejemplar? ¿Será tanta nuestra pequeñez, que ocupados en buscar la comodidad y el gusto y el regalo personal, no miremos que se nos puede caer la casa de todos, la obra santa que él coronó a costa de su sangre? ¿Será todo chiste, ira, medro?

Don Hugo había muerto en Flandes como bravo, peleando por el rey, pero había tenido tiempo para darme la última prueba de aquel extraño amor que había sentido por . En su testamento aparecía yo su heredera universal. Encontréme viuda, joven, hermosa y dos veces rica. Lloré mucho por don Hugo, pero todo pasa, todo muere y muere también y pasa el dolor.