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Ya te lo he dicho: en barbaridades, en mujeres de desecho, en mamarrachadas de habanero cursi, en francachelas con toreros de invierno y chulas de la peor especie..., en todo lo más bajo y soez que puedas imaginarte... y en jugar.

Gonzalo se había ido a la sala de billar y veía jugar el chapó a media docena de indianos, los cuales al dar el tacazo, hacían sonar como un repique de campanas todos los dijes de oro que pendían de sus enormes cadenas de reloj.

Quería doblarlas para dar una suma importante á Lea, pagar mis deudas y realizar el proyecto que había formado de marcharme al extranjero. El momento que pasó entre la satisfacción de verme con una suma que me permitía liquidar mi situación, y la resolución que formé de jugar ese dinero para duplicarle, fué el más importante de mi vida.

Y esa noche, después de cenar, pusiéronse a jugar la colación él y el alguacil, y sobre el juego vinieron a reñir y a haber malas palabras.

Lucy, hermana de mi abuelo, había sido abadesa de las Ursulinas de Mâcón, y en aquel tiempo iban a visitarla y a jugar en el convento los hijos pequeños de su hermano. No había pasadizo, jardín, celda ni escalera secreta que fuese desconocido por ellos.

En sus ojos brillaba la inteligencia; su voz insinuante, sus modales impregnados de natural elegancia, sus palabras llenas de prudencia, como las de Nestor, rey de Pylos arenosa, y sobre todo aquel incesante jugar con los rizos de su negra cabellera mientras hablaba, seducían á cuantos tenían la dicha de escuchar sus lecciones. Su fuerte era la teología moral.

¿Se ha convencido usted? me pregunta . Pues para que acabe usted de convencerse, me voy a jugar cien pesetas a una fila. Las perderé, ya lo , pero no importa... Como D. Salustiano, hay en San Sebastián infinidad de personas que se arruinan para demostrar que es imposible ganar a la ruleta. Porque, desde luego, D. Salustiano está firmemente persuadido de esta imposibilidad.

Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana, y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres.

Torres Quevedo, que ha hecho una máquina para jugar al ajedrez, podría, seguramente, con mucha más facilidad, hacer máquinas que estudiasen la cuestión catalana y vendérselas o alquilárselas a los señores diputados.

La policía es muy vigilante y severa respecto de aquellos, quienes se ven obligados, cuando tienen la tentacion de jugar, á pasar la frontera y aprovecharse de la hospitalidad de los garitos espléndidos de Wiesbáden ú Homburgo. Pero ¿qué cosa es la sociedad que se reune en las ciudades de aguas?