Emprendió también la fábrica, que no llegó a terminarse, del Paseo de Aguas y que, a juzgar por lo que aun se ve, habría hecho competencia a Saint-Cloud y a Versalles. Licencioso en sus costumbres, escandalizó bastante al país con sus aventuras amorosas.

Representaban los tales puestecillos la industria chica y modesta; aquí un viejo alemán pregonaba vasos de cristal para beber las aguas, y con una rueda de esmerilar, a vista del comprador, grababa en el cristal las iniciales de su nombre; allá un suizo ofrecía juguetes, muñecos, cajitas y plegaderas grabados en leño de haya por los pastores; acá se feriaban lentes; acullá peines y objetos de escritorio.

Sus exportaciones consisten en sal, aceite, vinos, frutas secas y otros artículos andaluces; es una plaza importante de escala y depósito, y fabrica algunos objetos de bellas artes, así como los de aplicacion á la marina. La pesca le procura considerables utilidades. Asentada sobre una roca viva, ya que le faltan las aguas corrientes las tiene superiores en sus vastas y numerosísimas cisternas.

Entre Guinayangan y Calauag está el río Cabibijan, que desagua como ya hemos dicho en el mar de China, y por parte de Calauag se halla el río de este nombre vertiendo sus aguas en el seno de Alabat ó sea en la gran bahía de Lamón.

Los piratas tienen que venir de la parte del mar. Es verdad; pero pueden haber desembarcado, para caer de espaldas y de frente sobre nosotros. Van-Horn no respondió; pero movió la cabeza con aire de duda. ¿Qué hacemos? dijo Cornelio después de algunos instantes de silencio. Por ahora, vigilar las aguas.

11 La tierra a la cual pasáis para heredarla, es tierra de montes y de vegas; de la lluvia del cielo ha de beber las aguas; 12 tierra de la cual el SE

Esa hoya hermosísima, dominada por tan grandiosas montañas y neveras, tiene por centro hidrográfico el pequeño rio Reuss, al cual afluyen las aguas de seis ó siete riachuelos que bañan otros tantos valles casi paralelos entre , á uno y otro lado, trasversales ó perpendiculares al del Reuss.

Del otro lado de la presa, el río tranquilo parece un espejo; los árboles lanzan su sombra y reflejan su imagen en las aguas, demasiado profundas para ser transparentes. Se acercan en silencio a la presa.

Repare usted que no tiene almenas, sino un parapeto o prolongación de la pared, a mayor altura que el tejado, cuyas aguas salen al exterior por gárgolas de piedra.

En ninguna dirección se veía barco alguno, ni isla, ni islote. Sólo el atol y sus escolleras, extendiéndose unos tres cuartos de milla de Norte a Sur, sobresalían de las aguas. En cambio, abundaban los peces.