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Contaron ademas, que entre los soldados se iba entrando la peste, de camaras de sangre y viruelas; tambien por este tiempo corria el rumor, y no falso, de que seis españoles habian llegado de Buenos Aires con nueve cartas, al pago de San Pedro, que es de los de Yapeyú; mas que los estancieros, habiéndoles quitados las cartas, habian muerto tres, salvándose los demas con la huida, y estaba entre los muertos un hijo de un regidor, que es ahora, y en otro tiempo fué Teniente General de la Ciudad de las Corrientes, como se supo por las cartas del padre, que inconsideradamente pedia se le diese sepultura eclesiástica, y los arreos del caballo.

Cayó entonces sobre el viajero un chaparrón de preguntas, no relativas a su estancia en Inglaterra, sino todas ellas referentes al viaje por mar. «¿Qué tal el viento? de bolina siempre, ¿verdad?... ¿No se os cayó alguna vez? El barco no cabecearía mucho; viene bien cargado... ¿Y las corrientes?

Mucho ha ganado el marino con poder navegar auxiliado de esas dos antorchas. Por un lado Maury le enseña las leyes generales del aire y del mar, el arte de escoger y seguir las corrientes; dirígele por rutas calculadas, que son á modo de las calles del Océano.

En mi carta de 13 del pasado hablé á V. S. de las dificultades que hallaba para verificar mis instrucciones, como tambien de los rios que me parecen los verdaderos Igurey y Corrientes.

; la historia de las naciones nos enseña cómo la fuente y el arroyo han contribuido directamente al progreso del hombre más que el océano, los montes y toda otra parte del gran cuerpo del planeta que habitamos. Costumbres, religiones, estado social, dependen, sobre todo, de la abundancia de aguas corrientes.

Bonifacio miraba a su mujer con los ojos fijos, combatido por dos opuestas corrientes: un instinto ciego le decía: ¡Guarda, Pablo! ¡No te fíes, no cantes, hay trampa! Otra tendencia poderosa le hacía ver el cielo abierto y le empujaba el enternecimiento. ¿Si su mujer sería capaz de comprenderle, de comprender su amor al arte y a los artistas?

Altos ribazos coronados por tapias; inabordables riberas de barro y cañaverales sumergidos; un poco más allá el río libre, la confluencia de los dos brazos que abarcaban la antigua ciudad y unían sus corrientes extendiéndose como inmenso lago. Los dos hombres iban a la ventura. Carecían, para guiarse, de las señales normales.

He mirado tus ojos serenos, me be bañado en su luz tardecina, y he sentido vibrar alma adentro una voz misteriosa escondida... Fiel remedo de acordes lejanos, con arrullo de besos y brisas, con susurro de mansas corrientes, con acento de notas distintas, con la amarga profunda tristeza que evoca doliente la cítara lírica.

Ha sido siempre mirado el reconocimiento del Estrecho de Magallanes por las potencias marítimas, como una de las empresas de mayor riesgo, así por la diversidad de vientos que suelen reinar, como por las irregulares mareas y corrientes que se experimentan: prescindiendo del cuidado que es preciso tener en el reconocimiento de las tierras por estar pobladas de indios de diferente génio y naturaleza.

No tanto, ¡canástoles! no tanto se decía , que tan malo es pasarse como no llegar. Que hay algo, no tiene duda; pero ¿por qué hemos de echar las corrientes hacia ese lado y no hacia otro? ¡La condenada malicia humana que jamás se arrepiente ni se enmienda!... No estoy conforme, no, señor, ni puedo estarlo. Hay que buscar por otra parte, y con juicio, y con equidad... y con lógica...

Palabra del Dia

epinona

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