Los soldados manejaban picos, abriendo aspilleras en la pared, cortando su borde en forma de almenas. Otros se arrodillaban ó sentaban junto á las aberturas, despojándose de la mochila para estar más desembarazados.

Por ciertas aberturas que de trecho en trecho tenían, caminando algunos pasos en la oscuridad, veíase al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis hombres desgreñados y pálidos agujereaban el mineral con barrenos. A poco que se reposasen, observábase en sus miembros el temblor característico del mercurio.

Aberturas practicadas de trecho en trecho sobre la cubierta de los acueductos, permitirán que salga á la superficie lo que no pueda contener el canal, pero en cantidades calculadas anticipadamente y sobre todos los campos empobrecidos que sea preciso regenerar por el abono.

Rendido de fatiga, con el estómago revuelto por el hedor, me metí en casa. Dentro de la quinta, había casi tantos insectos como fuera. Entraron por las aberturas de las puertas y ventanas, por los tubos de las chimeneas. Al borde de los tableros y en los cortinajes, roídos ya, se arrastraban, caían, volaban, trepaban por las blancas paredes, con una sombra gigantesca que hacía mayor su fealdad.

La alta barranca que cae sobre el rio, tiene talladas de trecho en trecho multitud de escaleras que dan sobre los pequeños puertos, en forma de caracol ó perpendicularmente; y en el muro de la barranca se ven las aberturas ó bocas de muchos hornos subterráneos, ingeniosamente preparados para cocer el pan de maiz llamado almojábana, ó el de yuca, que tiene el nombre de cazabe.

Su elevación, indiferente casi en los méganos ó colinas de arena que es fácil remontar, impone y llama la atención al pie de las costas rasgadas. Ese dilatado muro de treinta leguas no tiene muchas escaleras: sus estrechas aberturas que constituyen nuestros puertezuelos, están bastante distantes la una de la otra.

La tierra, por tres partes diferentes, Se abrió con espantable fortaleza, Y por las aberturas y vertientes Salía con furor gran espeseza De polvo, y de pedrisco, que á las gentes Mataba sin piedad esta maleza: Un indio se salvó de este pedrisco, Quedando sin lesion encima un risco.

Después, al mismo tiempo, con los cabrestantes empezábamos a estirar las amarras atadas al palo mayor y a las dos anclas, hasta conseguir que el barco se tumbase por una banda y descubriera la quilla. Antes había que calafatear las aberturas de un lado, para que no entrase el agua.

Muchos de los rebeldes se acordaban de los camaradas de La Mano Negra: allí les habían dado garrote. La plaza estaba solitaria: el antiguo convento convertido en cárcel tenía cerradas todas sus aberturas, sin una luz en las rejas. Hasta el centinela se había ocultado detrás del gran portón.

Aplicada á la vivienda, le placía por su falta de estilo: paredes blancas, pocas molduras, rincones semicirculares, carencia absoluta de ángulos, para perseguir el polvo hasta en sus últimas madrigueras, amplias aberturas que daban entrada á la brisa ó al sol, dobles muros por cuyos huecos podía circular el aire caliente ó frío y el agua á diversas temperaturas.