No basta D. Carlos á llenar ni á iluminar este vacío, y si Dios no le llena y le ilumina, me moriré de miedo, y lo menos doloroso que ocurrirá será que le llene mi perturbada imaginación con espectros horribles que surgen de mi atribulada conciencia. Adiós." La lectura de escrito tan melancólico aguó el contento del paseo del Comendador y de su sobrina. Apenas se hablaron ya hasta volver á casa.

Pero al poner los pies en el suelo, su flaca naturaleza, hondamente perturbada por lo que acababa de suceder y por la vista de su confesor tendido en el suelo, le faltó también y cayó presa de un síncope. El del P. Gil era un desmayo pasajero. Tardó pocos segundos en volver en .

Y Andresito, con la imaginación perturbada, iba siguiendo el curso de la sinfonía extraña que sólo sonaba para sus ojos. Los caminos, con su serpenteante blancura, eran los intervalos del silencio.

Y la mujer... ¡oh Dios mío! la mujer lanzó al verme un grito horrible, y yo... yo... hace un momento que despierto... hace un momento que recuerdo... ¡Era ella!... ¡Amparo!... ¡viva!... ¡al lado de otro hombre!... ¡delante de !... ¡Oh! ¡es imposible! ¡imposible de todo punto! ¡mi razón perturbada por la vista de aquella loca infeliz!...

Ahora me sucede casi lo mismo que á : mi inclinación á D. Carlos me parece natural. Lo diabólico, lo abominable es mi inclinación á tu tío. Es un sentimiento tan distinto, que no destruye ni aminora mi afecto á D. Carlos. Esto prueba mi desordenada índole, mi pecadora y perturbada manera de ser.

Harto perturbada estaba ya mi mente con la vergonzosa catástrofe de Madrid antes de refugiarnos en este lugar. Hubo que vender los muebles que allí teníamos para acabar de pagar a los usureros y acreedores. Mi padre se vino aquí humillado y melancólico, y a poco murió. ¿Con quién querías que hubiese vuelto yo a Madrid? ¿Qué papel iba a hacer en Madrid la marquesita arruinada y bastarda?

Gozaba extraordinariamente con aquel espectáculo Alfonsito Bringas, que habría deseado encargarse del trasporte de todo en carros de su propiedad. Al ratoncito Pérez daba lástima verle. Apoyado en el brazo de su señora, andaba con lentitud, la vista perturbada, indecisa el habla.

Pero siga cada Especie su rumbo particular, i ni se pase al de las otras, ni al de la Tragedia, en que ay mayor desproporcion. Guárdese asi, en la invencion del caso, como en el estilo, la propiedad conveniente á las personas introducidas. Sea festiva la Comedia; triste, i perturbada siempre la Tragedia. ¿Esto porque lo a de alterar ninguna Edad? No que el caso se finja sucedido en uno ó más dias.

Los partidarios de la creencia en la caja de yesca y de un buhonero consideraban a sus adversarios como una colección de gentes crédulas de cerebro desequilibrado que teniendo la vista perturbada, se imaginaban que todos veían como ellos; y los que estaban por lo inexplicable, se limitaban a dar a entender que sus antagonistas eran unos volátiles dispuestos a cantar antes de encontrar grano; verdaderas espumaderas en cuanto a capacidad y cuya clarividencia consistía en suponer que no había nada tras de la puerta de una granja porque no podían ver a través de ellas.

Debía de estar ya perturbada su razón porque fuera de , aplicando los labios a las ranuras del ventanillo, dijo: «¡Abre que te quiero matarNo contesté... pasaron unos instantes en silencio: de repente sonó un tiro que retumbó en la caja de la escalera, como si fuese un trueno; luego el chocar de un cuerpo contra el entarimado del piso, y enseguida el caer de algo que debió de ser el revólver... Afortunadamente, en aquel momento salían dos caballeros del cuarto tercero alumbrados por un criado.