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Y me puse a hacer el elogio de las extremeñas y a quejarme amargamente de lo desgarradas y burlonas que eran las sevillanas, todo por adularla. En esto de hablar a las mujeres con soltura había adelantado mucho desde que llegara a Sevilla. La verdad es que aquella chica merecía cualquier requiebro hiperbólico. Nunca vi un rostro de facciones más delicadas ni de ojos más claros y suaves.

En suma, hallé en él lo que raras veces he visto en el curso de mi vida, un hombre que se adaptaba perfectamente al desempeño de su empleo. Tales eran algunos de los individuos con quienes me puse en contacto al entrar en la Aduana. Acepté de buen talante una ocupación tan poco en armonía con mis hábitos y mis inclinaciones, y me puse con empeño á sacar de mi situación el mejor partido posible.

Viéndome perdida, porque trataba de pasar de las palabras a las obras, cogí un Santo Cristo de ébano que había sobre la mesa de noche y lo puse delante de , diciendo: ¡Señor, protegedme!... Entonces él, como si viera el diablo, se marchó corriendo... Después tuve dos ataques muy fuertes. Creí que me moría. Cuando pude coordinar las ideas, era ya cerca de noche.

Entonces puse el pensamiento en aquella aspiración de justicia, ya escrita en los códigos, pero que aún es letra muerta en las costumbres. De ellas me inspiré, intentando contribuir a la pintura de esta época en que una letra de cambio, una obligación, un cheque, pesan en la balanza social más que cuanto representa, trabajo, ciencia, estudio y arte.

11 También es dado por mandamiento, que cualquiera que mudare este decreto, sea derribado un madero de su casa, y enhiesto, sea colgado en él; y su casa sea hecha muladar por esto. Yo Darío puse el decreto; sea hecho prestamente. 13 Entonces Tatnai, capitán del otro lado del río, y Setar-boznai, y sus compañeros, hicieron prestamente según el rey Darío había enviado.

Al verme, dijo como si se tratara de la cosa más habitual: ¿Es usted... señor?... Buenas tardes... y cerrando el libro que puso sobre la silla al levantarse, se aproximó al borde del corredor, mientras yo bajaba del caballo, cuyas riendas puse en una horqueta formada por un gajo roto.

This great avenue, hedged in on the sides by thousands of chairs and hundreds of benches belonging to water and orange-venders, is the most frequented part of the Prado, and is called the salon of the Prado." =Sin que por eso perdiesen de vista un momento=, without, on this account, losing sight of for a moment. =Me puse a=, I began to.

Eso... ¡Ay, me puse mala cuando leí esa obra, de la gran impresión que me produjo! Se identificaba usted con los personajes, y vivía la vida de ellos. Exactamente. Lo mismo me ha pasado con María o la hija de un jornalero...».

Pero yo no quiero que usted tenga mala idea de ... ¡Cuántas cosas le habrán a Vd contado! ¡Que soy interesada, codiciosa, egoísta, fría, insensible hasta el punto de que por mi culpa se suicidara un hombre! Vamos, que casi le puse yo el revólver en la mano, diciéndole. «Anda hijo, ¿a que no te matasPues no me remuerde la conciencia.

Esperando la llegada de la gente, me senté en una silla metálica de las que dividen el paseo, y me puse a contemplar con ojos distraídos el juego de los chicos. Detrás de estaban sentadas dos niñas de once a doce años de edad, cuyos perfiles lo único que veía de ellas eran de una corrección y pureza encantadoras.

Palabra del Dia

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