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Que seamos casados o no lo seamos, ¿qué les importa a ustedes? dijo con violencia . Nos queremos; soportamos juntos nuestra miseria; somos compañeros de suerte, sin necesitar de compromisos y documentos. ¿Qué delito hay en esto? El hermano levantó los hombros con inmensa extrañosa, como escandalizado de que se pusiera en duda este pecado.

Y aun alguna se atrevió á insinuárselo sonriendo maliciosamente. Vamos, querida, confiesa que le has dado jicarazo... Pero la tabernera se había puesto tan encrespada al oirlo, que no se tocó más el asunto en su presencia. ¡Qué jícaras ni qué cuernos! ¿Soy yo quizá una bruja como usted? Todavía no he llegado á necesitar polvos para atraer á los hombres... ¿sabe usted?

Nada me es penoso ya lo sabe cuando de usted se trata; y está usted en una situación de corazón o de espíritu, que reclama algo más activo y más eficaz, que simples palabras, por muy compasivas que ellas sean. Debe usted necesitar consejos. Soy yo médico de poco fuste, tratándose de males coma los que entiendo que padece usted.

Además, la paternidad le hacía egoísta, pensando más en la familia que en el pueblo soberano, que podía libertarse sin necesitar de su apoyo. Al ver proclamada la República sintió renacer sus entusiasmos. ¡Por fin, ya la tenían! ¡Llegaba lo bueno!... Pero a los pocos meses le buscó Salvatierra, como a otros muchos. Los de Madrid eran unos traidores y la tal República resultaba un pastel.

Al verlo, todo cansancio desapareció de mi cuerpo; sentí como si una nueva oleada de sangre se hubiera esparcido en mis venas, y de un salto me levanté para ir a su encuentro. Procura descansar un poco dijo él, bajando hacia la mirada de sus ojos cansados, hinchados por las lágrimas. Vas a necesitar de todas tus fuerzas.

»Proyectan pasar el invierno en Italia, o para hablar con más propiedad, mi prudente previsión les ha sugerido ese propósito. Así, pues, presentaré mi dimisión de médico de cámara y me iré con mis hijos. »Magdalena es rica y yo también lo soy. ¡Qué puedo necesitar yo, si lo que guardé fue para ella!

Cada vez que llegaba a sus oídos se le doblaban las piernas. Porque nunca había imaginado necesitar, tan joven, dentadura postiza. Acudieron al estrépito el ama del cura y las mozas que le ayudaban en la cocina; pero en vez de echar aceite a las olas irritadas, soplaron sobre ellas el viento de la cólera.

Es por ese respeto al semejante que siente todo espíritu superior; por la consideración de que la violencia debe ser evitada, ya que, si todos se entregasen a ella, la vida social desaparecería... Cuando este pensamiento, que hoy es el de unos pocos, se extienda, abarcando a toda la humanidad, los hombres vivirán por su propia conciencia, sin leyes y sin gendarmes, trabajando por deber social, sin necesitar del hombre como único resorte de actividad y de la explotación sin entrañas como único medio de descanso.

Aún no habría salido a aquellas horas su carta de Tenerife, y ya estaba lo mismo que Sigfrido, olvidado de Brunilda, humillándose amoroso a los pies de una Gotunda que se burlaba de él. Y esto lo había hecho por voluntad espontánea, sin necesitar filtros de olvido. Cerraba los puños amenazándose a mismo; pero un sentimiento de tristeza y desaliento sucedía a esta indignación.

Porque yo veo cosas... Don Melchor... ¡vamos!... que no están bien... y en una persona como usted... don Melchor... que no es por alabarlo... pero usted comprende bien que todo se sabe... y después son los enredos... y vaya, que lo llegue a saber la familia. Mire, Baldomero, yo he vivido bastante para necesitar consejos, ¿me entiende? y lo que hago y hago lo que se me da mi real gana.