Vietnam or Thailand ? Vote for the TOP Country of the Week !
Actualizado: 26 de diciembre de 2025
En el colegio todas la quieren, y las niñas se mueren por ella, tanto que hay que cambiarla a menudo de clase, porque por la regla nos está prohibido tener preferencias en el cariño, y la hermana San Sulpicio no puede menos de tenerlas por su carácter apasionado... Le ha costado algunos disgustos a la pobre... Allá en Vergara...
Por eso su tremenda esposa, al verle algunas veces salir de casa sin dar un beso a la niña, le llamaba padre desnaturalizado. Los momentos de verdadera dicha para el brigadier eran aquellos en que se encerraba con su hijo en el salón del colegio. Lejos de las miradas del enemigo común, podía entregarse libremente a las expansiones del afecto paternal, y se entregaba de buen grado.
Cualquier daño que pudiera hacérseme no sería mayor que el que sufrí el día en que prendieron á mi pobre señorito. Un muchacho que se encaramaba en mis rodillas cuando era pequeño y al que iba á buscar al colegio todos los domingos cuando estaba estudiando. ¡Ah! señor, cuántas infamias hay en el mundo... No son las personas honradas las mejor tratadas.
Antes de dormir, consagró dos horas al estudio y a la ciencia de que era maestro en las aulas del Colegio Imperial, la profunda y enmarañada
Estaba en un colegio de la capital, y las monjas educadoras tenían que batallar grandemente para vencer las rebeliones y malicias de su bravía alumna. Al volver á la estancia Julio y Chichí durante las vacaciones, el abuelo concentraba su predilección en el primero, como si la niña sólo hubiese sido un sustituto. Desnoyers se quejaba de la conducta un tanto desordenada de su hijo.
No muchos años antes, el maestro de caligrafía de su colegio, un viejecito modesto y callado, en una comida en casa del director, como hubiera bebido algo más de lo justo, exclamó de repente: «¡Insisto en la necesidad de la reforma radical de la enseñanza!» Naturalmente, aquello provocó un escándalo.
Y como lo pensó lo hizo la marquesa durante los tres años, bien corridos, que pasó su hija en aquel colegio de Madrid. Recorrió medio mundo, sin más trabas ni cortapisas que las instintivas repugnancias de su naturaleza, que no era del temple de la de Sagrario.
Creo que no; presiento que hemos cometido una falta de caridad, porque presiento que aquella mujer oculta un plan diabólico, debajo de aquel movimiento maquinal, casi idiota. Cerca del arco de la Estrella, hemos encontrado á una familia americana, que ha venido á Paris con el fin de llevarse á una niña, que tenia en un colegio de esta ciudad.
Yo bajé al jardín, en el cual el viejo Andrés cavaba los arriates. ¿Qué hay, señor Domingo? me preguntó advirtiendo mi turbación. Hay que de aquí a tres días partiré a encerrarme en el colegio, mi buen Andrés. Corrí a ocultarme en el fondo del parque y allí estuve hasta que se hizo de noche. Tres días después abandoné Trembles en compañía de la señora Ceyssac y de Agustín.
Hable usted de lo de anoche, Misiá Zobeida dijo Concha interrumpiendo a la buena señora en sus alabanzas al mar y a la hermosura de la mañana, tópicos con cuyo desarrollo entretenía su timidez . Isidro es un buen amigo... de lo más servicial. Yo le conozco desde que me llevaban al colegio.
Palabra del Dia
Otros Mirando