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En estos y otros razonamientos iban los andantes, caballero y escudero, cuando vieron, habiendo andado poco más de una legua, que encima de la yerba de un pradillo verde, encima de sus capas, estaban comiendo hasta una docena de hombres, vestidos de labradores.

También se les da ración de yerba, pero en el pueblo que más no pasa de 300 arrobas al año.

«Para dolores de cabeza la Yerbabuena se mezcla con un poquito de sal, y se calienta en el fuego y después se aplica á la frente se mitiga el dolor. «Cuando alguno tiene el cutis amarillento por consecuencia de no haberse salido al sol, se aplica al cuerpo hojas de la yerba Batolong y se sanara.

La tierra era la misma que en el viage antecedente. La gente, que con el Padre Cardiel iban hácia el poniente, pegaron tambien fuego en la yerba de los campos, y subió el fuego hasta muy alto. Hizo noche dicho Padre Cardiel como seis leguas al poniente de la bahia, en donde hallaron agua dulce.

Pero este espectáculo, si bien en los salones de la ciudad era de buen tono ante una escogida y culta concurrencia, delante de un populacho grosero y sobre la yerba de un prado de Cueto ó de Miranda, se prestaba á mil inconvenientes, el menor de los cuales era el ridículo.

La yerba de los prados estaba crecida un palmo alta, bastante para encubrir el terreno. Empantanaron todos aquellos campos vecinos, por donde juzgaron que la caballería habia de hacer sus primeros acometimientos.

¡Ah, si la Grandeza entera de España, comprendiendo al fin sus intereses hiciera lo mismo, y dejando a los ricos improvisados y a los políticos de pacotilla, el lujo con sus vicios, el poder con sus truhanerías, fuese ella caritativa en los campos, mientras eran ellos usureros en la corte, diese ella su mano al pobre campesino, mientras ellos le rechazan con altanería, el pueblo, el verdadero pueblo comprendería al fin cuáles eran sus amigos sinceros, y el lodo de la política podría fermentar en la corte, producir revoluciones, lanzar sobre el país decretos inmundos!... Mas toda aquella insolencia expiraría sin fuerzas sobre la yerba de los campos, y la ola de cieno no mancharía jamás el dintel de sus iglesias y castillos, defendidos por un baluarte de caseríos.

Salud! ah que es hermoso caer por darte vuelo, Morir por darte vida, morir bajo tu cielo, Y en tu encantada tierra la eternidad dormir. Si sobre mi sepulcro vieres brotar un dia Entre la espesa yerba sencilla, humilde flor, Acércala a tus labios y besa al alma mía, Y sienta yo en mi frente bajo la tumba fría De tu ternura el soplo, de tu hálito el calor.

Si sobre mi sepulcro vieres brotar un día, entre la espesa yerba, sencilla humilde flor, acércala a tus labios y bésa el alma mía, y sienta yo en mi frente, bajo la tumba fría, de tu ternura el soplo, de tu hálito el calor.

En todas partes se fueron juntando las familias para defenderse, y haciendo ciudades en las rocas, o en medio de los lagos, que es lo que llaman ciudades lacustres, porque están sobre el agua las casas de troncos de árbol, puestas sobre pilares clavados en lo hondo, o sujetos con piedras al pie, para que el peso tuviese a flote las casas: y a veces juntaban con vigas unas casas con otras, y les ponían alrededor una palizada para defenderse de los vecinos que venían a pelear, o de los animales del monte: la cama era de yerba seca, las tazas eran de madera, las mesas y los asientos eran troncos de árboles.

Palabra del Dia

sellándolos

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