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En aquellas estátuas hay ese viso de ingenuidad, de candidez, de fervor é inocencia que encontramos en el Evangelio, en ese libro que tantos cristianos ignoran, que tan pocos cristianos leen, que tan pocos cristianos estudian, que tan pocos cristianos entienden; sobre todo, que tan pocos cristianos practican.

El sistema, como se ve, no puede ser, ni más exacto ni más sencillo. Mientras se leen nombres y números, hagamos nosotros algunas observaciones sobre las quintas en Filipinas. Alrededor del tribunal, no veréis esa multitud impaciente y anhelante, que con gran zozobra espera oir su nombre. En el hogar, ni llora la madre, ni reza la abuela, ni suspira la novia, ni calcula el padre.

Durante no breve tiempo, la atención del público inteligente, y, sobre todo, de las pocas personas que leen en España, se fijó con tal ahinco y con tan candorosa admiración en el movimiento intelectual de Francia, y quizá de algún otro país de los que en el día se consideran al frente de la civilización de Europa, que descuidamos mucho el conocimiento de nuestros autores, y aun llegamos á mirarlos con desdén, más ó menos encubierto.

Para cumplir esta disposicion no bajaron los inquisidores á Sevilla hasta el año de 1481, por varias dificultades que hubo que vencer: las cuales no serian otras que las que suelen levantarse para dar comienzo á cualquiera novedad. La entrada de estos jueces en Sevilla i la conspiracion maquinada por los judíos para destruirlos se leen en un MS. de aquel tiempo i de incierto autor.

Esta obra ofrece sólo una serie de escenas poco trabadas entre , sin acicalamiento dramático, propiamente dicho, habiendo empleado en ella, como en otras muchas, por ejemplo en El valor no tiene edad y El defensor del Peñón, una manera especial de componer, incompatible con el refinamiento artístico introducido por Calderón; y aunque no nos propongamos defender en absoluto este estilo de las censuras de la crítica rigorosa, parécenos, sin embargo, que se harmoniza con el carácter propio del drama popular; de todas maneras, se leen con placer y con interés las piezas citadas, por la animación con que se describen las costumbres y los móviles del pueblo español durante su período más glorioso, regocijándonos, sobre todo, sus caracteres individuales y su lenguaje natural, libre y animado.

En eso de restituir no hay que hablar respondió el mozo , porque es cosa imposible, por las muchas partes en que se divide lo hurtado, llevando cada uno de los ministros y contrayentes la suya; y así, el primer hurtador no puede restituir nada; cuanto más que no hay quien nos mande hacer esta diligencia, a causa que nunca nos confesamos, y si sacan cartas de excomunión, jamás llegan a nuestra noticia, porque jamás vamos a la iglesia al tiempo que se leen, si no es los días de jubileo, por la ganancia que nos ofrece el concurso de la mucha gente.

¡Ah! nada como Venecia, su impresion me durará siempre, el arte está allí en todas partes, ¡y qué arte! ¡qué arte! Y aquí solo se leen los apuntes de mi cartera, no todo lo , hay mucho mas, es admirable.

Sabios, poetas, dramaturgos y novelistas hay, sin duda, en otras naciones, pero los que más se leen, se celebran y se admiran en todas son los franceses.

Y bien, ¿por qué no educar a las jóvenes con arreglo a este nuevo estado de cosas? exclamó la Melanval. Es verdad respondió el cura. Últimamente he leído un artículo de Marcel Prevost... ¡Oh! balbució la Melanval con espanto. Usted lee a Marcel Prevost... ¡Los canónigos leen, pues, a Marcel Prevost! murmuró Francisca con una apariencia de ingenuidad que no engañó a nadie.

Aún hoy se observan en el dialecto asturiano moderno, llamado bable, muchas palabras y locuciones que se leen en los más antiguos monumentos de la lengua castellana, como el poema del Cid, desusados ya en el lenguaje moderno. V. la Introducción al Romancero de Durán. V. á Durán, ya citado. Jovellanos, Memoria sobre las diversiones públicas, pág. 17.