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Actualizado: 5 de octubre de 2025
Todos los vagos ensueños de amor, todas las palabras dulces, todos los regalos del alma se ofrecieron de repente a su fantasía, no ya cifrados en un ser ideal y aéreo, creación imaginaria, sino aplicados y consagrados al amor de una persona real y llena de vida, cuyas excelentes prendas se complacía en reconocer y cuyo afecto hacia ella adulaba su orgullo.
-Todos esos tres libros -dijo el cura- son los mejores que, en verso heroico, en lengua castellana están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España.
Congratuléme de ello muchísimo, por la cuenta que me tenía conservar un criado de las raras prendas de aquél... y precisamente al otro día de este suceso fue cuando yo «la hice» redonda.
Una propiedad, característica de la estructura de los dramas de Calderón, es la de los contrastes, con que le agrada llenar sus argumentos, presentando sus personajes en situaciones opuestas, y haciendo descollar los caracteres por la contraposición, bien calculada, de sus prendas.
Es un tipo, bien a la vista está; pero tiene prendas que no puede ni debe desconocer una mujer como tú. Por tanto, como buena amiga y porque te quiero mucho, te aconsejo que si pide tu mano, no se la niegues.
En la primera mocedad, dotado D. Fadrique de tales prendas, y siendo además bello y agraciado de rostro, de buen talle, atrevido y sigiloso, consiguió que lloviesen sobre él las aventuras galantes, y tuvo alta fama de afortunado en amores. Después de terminada la rebelión de Tupac-Amaru ascendió á capitán de fragata, y su reputación de buen soldado y de sabio y hábil marino llegó á su colmo.
Godfrey Aleyn, que oyó referir á su amo en la mesa las distinciones de que había sido objeto, presumía que el Sr. Antonio las rehusaría sin más excepción que la de la Orden, y esto si podía proporcionarse las prendas que necesariamente deben de vestirse en la ceremonia.
Habitaba, se trataba y se vestía casi como un pordiosero, y exhalaba un millón de suspiros y daba cincuenta vueltas a un cruzado antes de gastarle. Tales prendas y condiciones no eran las más apropósito para que en Río le quisiesen y le respetasen.
En una mujer son las prendas que más las honran la honestidad y el recato; en un hombre el entendimiento y el valor. De aquí que hasta la doncella más religiosa y moral, lejos de mostrar repugnancia por su futuro cuando entrevé que ha sido hombre de las que llaman ahora buenas fortunas, se entusiasma, se encapricha o se apasiona más por él.
Asunción y Presentación, después de registrar los bolsillos de su hermano, examinaban las polainas, el sombrero y la charpa, por ver, según dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de cañón.
Palabra del Dia
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