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Actualizado: 9 de diciembre de 2025
Esta alegre decoración se había volatilizado con los siglos. Sus colores se habían hecho viento ó caído como lluvia de polvo en una tierra de ruinas. Siguiendo á un viejo guardián, subieron las gradas de azulados bloques del templo de Neptuno. Arriba, entre las cuatro filas de columnas, estaba el verdadero santuario, la cella.
Era la señal de que un nuevo cura había cantado su primera misa. Nunca he subido aquí dijo don Martín, sentándose al lado de Gabriel en unos maderos que no haya visto esas banderas. El reclutamiento eclesiástico no cesa jamás. Siempre hay ilusos para llenar sus filas.
Es claro como la luz del mediodía que en el momento de declararse la desnivelación, el hábil cortesano se lanzaría con entusiasmo férvido a las filas del partido mayor y más poderoso.
Desde dentro del jardin de las Tullerías, alcanzábamos á ver en dos filas simétricas los muchos faroles de gas que alumbraban los campos Elíseos, hasta el mismo arco de la Estrella, presentándose á nuestros ojos aquellas dos filas como dos columnas flotantes de fuego.
Marisalada había logrado formar una especie de conspiración en las filas del batallón que señá Rosa capitaneaba. Esta conspiración llegó por fin a estallar un día, tímida y vacilante a los principios, mas después osada y con el cuello erguido; y fue en los términos siguientes: No me gustan las rosas de a libra dijo de repente Marisalada.
Cuando contamos nuestras filas y vemos que la mayoría de España está con nosotros, ¿no hemos de tener confianza? Eso mismo digo yo manifestó Aldama, que en presencia de Coletilla no hablaba nunca; pero sabía recobrar, cuando él no estaba, el uso de su muletilla. ¿No ha venido Lázaro? preguntó el Doctrino á Alfonso. No estaba en su casa. Tal vez venga más tarde.
Impulsado Sir Guillermo por el entusiasmo del triunfo y el ardor del combate, siguió su furiosa carrera y desapareció entre las apretadas filas de los caballeros de Calatrava, que en un abrir y cerrar de ojos dieron cuenta del valeroso campeón inglés.
Los cafés y hoteles abundan; las sinagogas alternan con las iglesias católicas y las anglicanas; las filas de ricas tiendas llenas de curiosidades son interminables, principalmente en la «Calle-Mayor;» y donde quiera hay una confusion de tipos y una animación de curiosos y negociantes que llama mucho la atención, haciendo ver que aquella ciudad es una colonia cosmopolita, donde viven fraternalmente y cambian sus productos el Español, el Inglés, el Italiano, el Israelita y el Moro tangerino ó tetuanés.
De esta intensa sensación y convencimiento de ser el objeto de las miradas severas y escudriñadoras de todo el mundo, salió al fin la mujer de la letra escarlata al percibir, en las últimas filas de la multitud, una figura que irresistiblemente embargó sus pensamientos.
Donde quiera se destacan entre filas regulares de corpulentos olmos, tilos y castaños, numerosas calles compuestas de casitas y tiendas repletas de todo lo que la industria puede producir mas elegante y rico en materia de joyas, sederías, cristalería, curiosidades artísticas, guantería y mil otros objetos de gusto y de uso indispensable en la sociedad lujosa, que el capricho de la moda se esfuerza por exagerar y variar hasta lo infinito.
Palabra del Dia
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