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Actualizado: 25 de diciembre de 2025


Pero en lo que se distinguen principalmente los actores españoles, y pueden servir de modelo á los demás, es en la gracia, en el encanto y en la elegancia con que saben revestir hasta las formas más ordinarias y vulgares de la vida real.

Mi mujer dio la mano a todo el mundo, pero no abrazó más que a Isabel y a otra persona... ¿A que no saben ustedes cuál? A Paca, a la buena y valiente cigarrera, que tanto había contribuido a nuestra dicha. Yo me despedí con verdadera emoción de mis amigos, sobre todo de Villa, de Matildita, que había ido a la estación la pobrecita a despedirme con su hermano, y del duque de Malagón.

Pero yo, cuando hago el bien, lo hago contra viento y marea, y se lo meto en los hocicos a las personas tercas e inútiles que no saben hacer nada por ».

Pues se me figura que volveré de allá tan pobre como estoy aquí. Yo no sirvo para esto. No soy como mi padre y mis hermanos, que saben Aritmética. Yo no la entiendo. Esa ciencia y yo... no nos hablamos hace tiempo... Yo la he despreciado, ¡y ella se venga haciéndome unas perradas!...

¡Los monfíes! ¡fatídicos agüeros dijo Leila; ¿qué empresa enaltecida se puede acometer con bandoleros? Ellos exclamó Ataide saben fieros causar la muerte y despreciar la vida. Ganarán el perdon de su delito por Dios y el rey triunfando en la pelea. ¡Dios sólo es vencedor! ¡estaba escrito! Leila exclamó. ¡Señor de lo infinito, tu santa voluntad cumplida sea!

No te creo: serás mi esclavo, hasta que encuentre a mi hijo. Como quieras. ¿Dónde está tu aldea? En la orilla del río Durga. Es mi camino murmuró el Capitán . Cornelio y Van-Horn saben que vamos en busca de ese río, y tal vez nos los encontremos allí. Sin embargo, se lo advertiré, por si vuelven a este sitio.

Pero ¿cómo puedo saber que estas sensaciones son algo mas que impresiones que recibe mi alma? ¿por qué no he de creer que viene de una causa cualquiera sin relacion á objetos externos? ¿Será porque dicen lo contrario los demás hombres? ¿Me consta que existan? ¿Y cómo saben ellos lo que me dicen? ¿cómo que los oigo bien?

Ya afirmaba la culpabilidad de la mona del Padre Eterno, ya la negaba. «Daría yo cualquier cosa exclamaba invocando al Cielo , por saber esa verdad que ahora no saben más que Dios y ella, pues el tercero que la sabía se ha muerto. Lo sabrá también el confesor de Jacinta, si es que lo ha confesado. Pero nadie más, nadie más. Pues no qué daría yo por salir de la duda.

Hice todo a lo que fuí, y mucho más respondió el genízaro recién venido , y si quisiera, me jurara por Gran Turco aquella buena gente; que a fe que alguna guarda mejor su palabra, y saben decir verdad y hacer amistades, que vosotros los cristianos. ¡Qué presto te pagaste! dijo don Cleofás . Algún cuarto debes de tener de demonio villano.

El mismo sabio, y más aún el poeta, por excelente crítico que sea, no se pueden consolar con la conciencia y seguridad de su valer, por los demás hombres desconocido o negado. No saben a punto fijo si el juicio que forman sobre ellos mismos está torcido por el amor propio.

Palabra del Dia

uriarte

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