Acaba de esparcirse en el público la voz de que los Portugueses se han establecido al norte de la Villa de la Concepcion, y al sud del rio Corrientes, en terreno que nos compete por los tratados, segun está declarado por S. M. en 6 de Febrero de 1793, cuya real resolucion tiene V. S. Y aunque no hallo suficiente fundamento para dar crédito

Ya se ve, pues, que entre el mal alumbrado y la gente non sancta, era harto arriesgado transitar por las calles en los buenos tiempos de la fe y de las venerandas tradiciones, pudiendo decirse que apesar de repetirse nuevos bandos sobre alumbrado en 1777 y 1779, hasta 1791 no contó Sevilla con un verdadero servicio, gracias al Asistente Ábalos, que, por cuenta del Ayuntamiento y cargando una contribución á los propietarios de casas, colocó faroles en todas las calles, los cuales faroles eran de forma adecuada y de dos mecheros, durando el alumbrado desde 1.º de Octubre de 1792 al 24 de Junio de 1793, las noches que no hacía luna, y terminando en el comienzo del verano.

Igualmente tomó este Gobernador, con mucho empeño y el mayor ardor, hace mucho tiempo poblar las tierras que hay entre dicha Villa de Concepcion y el curso del rio Corrientes; y lo hubiera verificado, si V. E., con quien consultó la idea, no le hubiese mandado suspender: y despues que V. E., en vista de la determinacion del Rey de 6 de Febrero de 1793, le mandò, segun él me dijo, que egecutase la poblacion de dichos terrenos, ya no ha querido hacerla.

A lo dicho espero que V. E. añadirá lo que su mayor conocimiento alcanza, para instruir á S. M. sobre unas materias las mas graves, pero que hasta poco nadie ha visto. Nuestro Señor, &c. Para que no corra la línea por la cordillera. Exmo. Señor: Asumpcion, 19 de Enero de 1793.

Desde largo tiempo, en previsión de desastres inminentes, yo había recibido la orden y el poder para vender á cualquier precio la plantación que administraba desde la muerte de mi padre. En la noche del 14 de noviembre de 1793, montaba solo en un pequeño bote en la punta de Morne au Sable y abandonaba furtivamente á Santa Lucía, ocupada ya por el enemigo.

La palabra endechas, según parece, no se toma aquí en sentido estricto, sino en general; y por tanto, no distingue al verso asonante trocaico de tres pies. Alonso, mozo de muchos amos, compuesto por el Dr. Jerónimo de Alcalá Yáñez. Barcelona, 1625, página 141. Viaje entretenido, edición de 1793, pág. 278. Viaje entretenido, pág. 116. Cat. Real de Esp., por Rodrigo Méndez de Silva, fol. 1.214.

El terror de 1793 en Francia era un efecto, no un instrumento; Robespierre no guillotinaba nobles y sacerdotes para crearse una reputación ni elevarse él sobre los cadáveres que amontonaba.

Tuvo correspondencia con el botánico Clusio según lo demuestra una carta escrita en 1603 que se halla entre las «C.C. Hispaniensium epistolæ» publicadas por Asso en Zaragoza el año de 1793 . Hallamos ampliada la anterior noticia con los objetos que coleccionaba el Maestro, por el Sr. Rodriguez Marín, en las siguientes frases: «El Ldo.

En las novelas de Occidente aparecen con repeticiones muchas invenciones análogas, como, por ejemplo, la jornada tercera, novela 8.ª del Decameron; Grazzini, tomo II, pág. 117 de la edición de Londres de 1793.

Cuando la nación francesa cayó en 1793 en manos de aquellos implacables terroristas, más de millón y medio de franceses se hartaron de sangre y de delitos, y después de la caída de Robespierre y del Terror, apenas sesenta insignes malvados fué necesario sacrificar con él, para volver la Francia a sus hábitos de mansedumbre y moral; y esos mismos hombres que tantos horrores habían perpetrado, fueron después ciudadanos útiles y morales.