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La resolución de usted... los deseos de don Carlos.... Mi padre cederá.... En cuanto a .... Soy mujer, esto es, soy débil. ¡Ernesto me ama, estoy segura de ello!... Ahora me escribe, implorando mi perdón.

Pero lo que más atrae mi curiosidad, son sus ojos, grandes, quietos y verdes, de un verde muy claro; ojos distraídos que parecen desdeñar lo que los labios van diciendo. Aunque fuerte, Pablo Hervieu es pesimista y escéptico. «La intimidad escribe en su libro «Pintados por mismos», ya lo sabes, es el medio de decirle á un amigo lo que un enemigo piensa de él».

Si yo hubiera podido creer, dijo Cervantes, que los pobres versos míos habían de llegar a tan hermosas manos, puede ser bien que el deseo de contentaros hubiera sido inspiración que los hiciese dignos de Pindaro; ¿pero qué poesía queréis que haya sin amor, y cuando sólo se escribe para ejercitar el ingenio?

Nicephoro difiere algo de Montaner en este hecho, porque dice, que Roger fué con solos doscientos caballos á Andrinopoli, y no para solo verse con Miguel, y darle cuenta de lo que se habia determinado en materia de la guerra, como Montaner escribe, sino para pedirle dinero, y cuando lo rehusase hacérselo dar por fuerza.

Un historiador moderno, al tratar este asunto, escribe: «Que aunque se dice de Valencia que por acuerdo del Consejo general en 16 de Julio de 1378 se encargó un reloj de torre á cierto mecánico extranjero de paso por la ciudad, sólo consta que en 1403 y en 12 de Febrero resolvió aquel municipio labrar una campana, y que batiesen las horas dos servidores asalariados á este propósito

5 Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? 6 Y él dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu obligación, y siéntate presto, y escribe cincuenta. 7 Después dijo a otro: ¿Y , cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación, y escribe ochenta.

Entre tanto el novio estudia en Estrasburgo, y acaso hace la córte á otra desgraciada. ¡Qué corazones hay en el mundo! ¿Qué hace esa mujer? Nos preguntaba la lechera. ¿Cómo vuelve á la casa que ella abandonó? ¿Cómo vuelve al pueblo que ella escandalizó con su locura? ¿Cómo escribe á sus padres, á quienes ha causado tanta afrenta y tanto dolor?

Escribe dos letras a Francisca para excusarte respondió la abuela con su tranquila firmeza de los grandes días. Cuando la abuela se expresa así no hay más que obedecer, y así lo hice. A las dos en punto, el señor Boulmet, tieso y atildado como de costumbre, entró en el salón bajo la poco benévola mirada de Celestina, que sospecha evidentemente algo.

La santidad, una declarada locura. ¿Qué me dice usted de San Francisco de Asís abrazando y besando a los leprosos? ¿No es un caso de locura inmunda como la de esos desgraciados que suelen verse en las celdas de los manicomios gozando en revolcarse entre sus excrementos? ¿Qué opina usted de Santa Teresa de Jesús? ¿No le parece a usted increíble que haya aún quien tome en serio los desatinos que escribe?

El Padre frai Juan de Pineda en su Monarquía eclesiástica, escribe lo siguiente: «Los judíos que en Toledo vivieron, no se hallaron en Jerusalen en tiempo de la pasion de nuestro Redentor, ni consintieron en ella.

Palabra del Dia

epinona

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